viernes, 29 de febrero de 2008

La ciudad parece haberse dado cuenta de que la Semana Santa llama a sus puertas, independientemente de lo que indique el calendario. No sabemos si ha sido al ver el montaje de los palcos o tribunas, si al pasar bajo los naranjos en los que ya brota el azahar o si ha sido de motu propio, pero la gente entra en estos días a las iglesias en grandes cantidades, para que se hagan una idea, salvando las diferencias, similar a unos grandes almacenes el primer día de rebajas. Gente que deambula de capilla en capilla, que se para a observar, que comenta y que si entra cuando en la iglesia se celebran cultos aquello causa algún que otro desbarajuste. Pequeños inconvenientes que provocan de manera indirecta las hermandades, pero he ahí donde radica uno de sus mayores poderes, el de llamada a la gente, el poder de convocatoria. Ese poder que permite que gente que a lo mejor el resto del año no pisa una iglesia lo haga, gente que a lo mejor desconoce el mundo cofrade, pero que gracias a las hermandades conseguimos que se acerquen a Dios.


Publicado por nazarenodelaO @ 0:00  | La cuenta atrás
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