
La hermandad del Nazareno culminó sus cultos cuaresmales con el besapiés a su imagen titular, Nuestro Padre Jesús Nazareno, quien lucía para la ocasión su túnica bordada y su cruz de plata.

Los hachones, guardabrisas y claveles rojos componían el altar. María Santísima Nazarena fue testigo de los devotos que se acercaron a rendirles culto.
Fotografías: Andrés Fresno




