A gusto del consumidor, vale, pero oiga, dentro de unos cánones. Que vale que quien manda paga, pero ¿es admisible cualquier barbaridad artística en cualquiera de sus vertientes que atañen al orbe cofrade haya que admitirla y realizar por el simple hecho de ser una mercancía que se paga? Pues creo que no todo vale, ni todo el mundo. Que por suerte contamos con verdaderos artistas que dan rienda suelta a su arte en sus obras y por suerte también, contamos con cofrades que saben encargar buenos proyectos, con calidad y dignos de su fin último, servir como elemento que engrandezca el culto de Dios y la Santísima Virgen. Y a veces el dinero no llega para hacerlo como se debería y entonces entran las bullas, cuando lo lógico sería esperar para hacer las cosas bien hechas, que ya se sabe que las cosas mediocres a lo largo son más caras. Y mucho cuidado con los regalos, que no vamos a poner en duda la buena fe y el cariño del donante y devoto, pero es que vistos algunos ejemplos parece que el enemigo lo teníamos en casa.