Azotado, con la sangre recorriendo sus mejillas, el gesto de dolor y con las rodillas doblándose por el peso del madero. Esta es la primera imagen que un cliente del bar Puerta Oscura, en la calle Molina Lario, encuentra al entrar en el establecimiento. Es la imagen de Jesús en su Primera Caída, una talla a tamaño natural realizada por el imaginero hispalense Fernando Murciano.
El bar Puerta Oscura se ha convertido en toda una referencia cofrade, en especial durante la Cuaresma. Desde hace 16 años, Miguel Ángel Blanco organiza una exposición de un imaginero andaluz en las fechas previas a la Semana Santa. En estos días se puede apreciar una muestra del trabajo del joven sevillano Fernando Murciano, con una imagen desconcertante e impresionante gracias a esa talla de Jesús a tamaño natural justo en el momento de caer al suelo por primera vez. De hecho, ha sido capaz de representarlo en el momento en que empieza el movimiento de la caída, con la tensión en los músculos y el cuerpo vencido por el peso.
Esta pieza es la última obra de Murciano, fruto de un encargo particular realizada para La Carlota, provincia de Córdoba, con idea de fundar una cofradía en esa localidad.
Pero no es la única pieza que se expone en Puerta Oscura durante estos días. Hay varios bustos en terracota que han servido de modelo para realizar un grupo de misterio encargado en Écija. Además hay dos ángeles cirineos de la Pasión de Almería, ángeles pasionarios para el Arahal, en Sevilla, y una cabeza de barro patinado para preparar una talla encargada por los Servitas de El Ferrol.
Fernando Murciano es uno de los nuevos valores en la imaginería andaluza, que en su caso cuenta con el apoyo y la formación de Juan Manuel Miñarro. De gran equilibrio formal y acabado muy cuidado, Murciano destaca por su dominio de la anatomía y la proporción, siendo la imagen de Jesús en su Primera Caída uno de sus mejores exponentes. En Puerta Oscura se puede conocer su obra hasta el final de la Semana Santa.
La Opinión de Málaga