Suena una marcha de fondo mientras escribo y esto me lleva a pensar en la banda sonora de nuestra Semana Santa. Bandas de música, de cornetas y tambores, agrupaciones musicales o capillas musicales acompañarán a nuestras imágenes en esa gran semana. El silencio también conformará nuestra particular banda sonora, ese que nos permitirá oír como arde la cera, sonido especial que siempre recordaré en las vísperas de una nueva Semana Santa. Son todos estos sonidos que conforman nuestro particular universo, ese mundo donde nos desconcierta y desagrada que elementos faltos de todo decoro participen con voceríos y maneras más propios de seres carentes de raciocinio. Y es que aunque Semana Santa sean días de fiesta esto no debe suponer que la vergüenza se vaya de vacaciones, el problema viene cuando no es que se les olvide en casa, si no que tengan el placer de conocerla siquiera.