martes, 26 de febrero de 2008

Un director espiritual que abandona su responsabilidad en plena Cuaresma es algo que a primera vista no es muy comprensible, es más lógico cuando se conoce que lo hará coincidir con la Función Principal de Instituto de la hermandad radicada en la parroquia, aquella que después de tantos años debía considerar como suya, aunque a saber si de verdad siente algo por ella. Todo dispuesto para que el hasta entonces director espiritual se despidiese de la hermandad en un día tan importante, pero como habría resultado extraño que todo hubiese discurrido con normalidad, el sacerdote preside una misa anterior y se marcha de la iglesia sin siquiera despedirse. Su actitud deja bien claro cual ha sido su labor durante el tiempo que ha tenido que atender a la hermandad. Se marchó el cura y nadie lo echará de menos, más bien lo contrario. Y es que ser director espiritual de una hermandad no debe ser fácil, pero más difícil resultará si el responsable da ejemplos de poca humanidad y es que el hábito no hace al monje.


Publicado por nazarenodelaO @ 0:00  | La cuenta atrás
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