Es rarísimo que una hermandad no tenga actividad en estas fechas, por muchos problemas que pueda tener, la Cuaresma las resucita, pero el resto del año si hiciésemos un chequeo podríamos encontrarnos de todo. Hermandades con pulso fuerte y salud envidiable, hermandades con algunos achaques pero en fase de recuperación, hermandades con el paso cambiado que no saben muy bien a donde van o de donde vienen, hermandades con problemas y hermandades aletargadas cual bella durmiente que espera a su príncipe azul que la despierte de la desidia. Porque si con la llegada de la primavera mejoran sus achaques en otras épocas el encefalograma podría ser alarmantemente plano. Y es verdad que en Semana Santa nada de esto se nota, que todo se ve con mejores ojos y se tiende a disculpar las cosas por los nervios del momento, pero la realidad es bien distinta. Unos son los ejemplos a los que queremos parecernos y otros sueñan con que el príncipe azul llegue más pronto que tarde, porque si hay que esperar a que intervenga la curia…