Estamos en el siglo XXI y hay hermandades que no parecen haberse dado cuenta de ello, porque no es razonable que aún se cierren puertas a las mujeres en cosas tan básicas como salir de nazareno o regir los destinos de una corporación. Cada hermandad es soberana, sin duda, pero la legalidad vigente es clara al respecto, la igualdad y la no distinción por cuestión de sexo y que aún haya hermandades donde no salgan nazarenas es simplemente algo arcaico cuando menos. Porque entendemos que no somos nadie para negarle a una mujer que salga de nazarena si este es su deseo. Por tanto se reciben con alegría los movimientos que al respecto se harán en dos hermandades señeras hispalenses, Gran Poder y Pasión, las cuales más pronto que tarde permitirán que haya nazarenas. O en el caso de Pasión nos alegramos por la iniciativa de Javier Criado de contar con dos hermanas en su junta de gobierno si gana las elecciones. Lo triste de todo es que llega una nueva Semana Santa y habrá hermanas que no podrán vestir la túnica nazarena. Igual de triste que resulta escribir sobre este mismo tema año tras año pero que insistir hasta que esta discriminación desaparezca.