miércoles, 13 de febrero de 2008
De siempre en las casas ha habido imágenes del Señor, de la Virgen o del algún Santo que ha acompañado la vida de las familias a lo largo de la historia, algunas han pasado de padres a hijos y estos a su vez las cedieron a sus hijos. Algunas son tallas de gran valor artístico, pero todas coinciden en el incalculable valor sentimental.

Últimamente, parece una moda, todos se apuntan a tener una virgencita en casa, la gran mayoría confundiendo la devoción a la Madre de Dios con la muñequita a la que se viste y cambia de ropa cada dos por tres, se montan pseudo cultos o se llegan hasta pseudo coronaciones. Por si esto fuera poco también dan pregones y sacan carteles y si todo esto no les parece demasiado hay hasta quien sueña con organizar una procesión con sus imágenes particulares.

Y mientras las cofradías esperando a que participe la gente, pero claro es más fácil montarse la procesión y los cultos en casa, así uno mismo es el hermano mayor, el vestidor y todos los cargos de la junta. Lo que hace el aburrimiento. Y de esta manera uno mismo se aplaude y grita los vivas o se pone místico si se tercia. Surrealismo puro y duro en clave cofrade.

Y yo que soñaba con ser cofrade cuando era niño y ahora resulta que algunos que no son niños juegan a las cofradías. Y yo que me creía que esto era más serio. Pues eso, que espero que sólo sea una moda, pero muy, muy pasajera.
Publicado por nazarenodelaO @ 0:00  | La cuenta atrás
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