viernes, 08 de febrero de 2008
El fotógrafo es uno de esos entrañables personajes que siempre nos acompaña en nuestra travesía cofrade. Estas personas, porque son personas aunque a veces no nos lo parezca, y no lo digo por su impresionante don de la ubicuidad sino porque a veces no los tratamos como tales, nos regalan las mejores instantáneas de la particular pasión de cada ciudad, algunas veces por trabajo y muchas otras por simple hobby.

Es más que posible que el fotógrafo sea el personaje cofrade sobre el que más recae el egoísmo de las personas que, sin embargo, comparten el mismo gusto por la Semana Santa. Son muchos a los que se les ha tratado de mal modo, ya sea por medio de la palabra o simples miradas de desprecio, o por el cambio, directamente prohibiendo hacer fotos con excusas tan banales como "en la iglesia esta prohibido usar eso".

Si bien es cierto que a veces incurren en el error de molestar en medio de las misas o entorpecer el ritmo de una procesión, pero luego los mismos que ponen prohibiciones e incluso humillan, algo que yo y muchos más hemos vivido en nuestras propias carnes, son los que se aprovechan de la incansable labor de estas personas. Juzguen ustedes mismos.

Puede que piensen los lectores de este artículo que es lo justo, pero desde este blog y muchos otros portales en los que la fotografía cofrade es su eje principal pedimos un mejor trato para ellos, que se les valore lo que merecen o, al menos, dejen hacer su respetuoso y, a la vez, respetable trabajo.
Publicado por nazarenodelaO @ 0:00  | La cuenta atrás
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