Superada la barrera del 4 en las decenas, la ilusión va dando paso a la euforia. Aunque estemos aún en pleno febrero ya se sienten todos los tópicos de cada fin de año cofrade: nos paramos ante cada naranjo en busca de la preciada florecilla, el incienso inunda nuestra mente; vaciamos nuestros bolsillos en coleccionables de periódicos; nos acogemos a las cabañuelas cuando son buenas o las desvirtuamos cuando no; rellenamos la agenda de cultos; los fotógrafos ponemos a cargar nuestras baterías, tanto la de la cámara como la nuestra biológica; los músicos ensayan más y más intensamente; las webs se preparan para abarcar todas las noticias posibles, etc. Pero señores, no debemos olvidarnos de algo que esta por encima de todas esas pseudo obligaciones, disfrutar.