La imagen gloriosa de Nuestra Señora de la Paz en su iglesia del Convento de la Trinidad culminó en la mañana de ayer domingo los cultos en su honor con la celebración de una función y el besamano de la Señora. Si el año pasado ya disfrutamos con la Virgen de la Paz, este año hemos podido hacerlo mucho más, pues se presentaba preciosamente vestida.
Alegría enorme poder comprobar como poco a poco las cosas mejoran, como cuidan a tan bellísima imagen y a la espera de que algún día no muy lejano podamos verlas por las calles de su barrio.
También nos llamó la atención el Divino Infante que lleno de lágrimas y portando cesta y cruz, presidía el camarín de la Virgen de la Paz.