El medio siglo que se cumple del hermanamiento entre las hermandades del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y de la Esperanza de la Yedra, que se evidencia cada madrugada de Viernes Santo con el intercambio de nazarenos en una y otra cofradía, se celebró anoche en la sala La Compañía por medio de un acto denominado Historia de un hermanamiento.
Coordinado por el periodista Andrés Cañadas, el acto contó con una evocación histórica de Antonio Rodríguez Liaño, una glosa sobre los sonidos de la Madrugá a cargo de Francis Castell, un fragmento del Pregón del Cincuentenario de la Buena Muerte por José Antonio González, un poema de Enrique Víctor de Mora sobre los colores de sendas cofradías, la marcha Esperanza de la Yedra tocada a piano por Zarzana y saetas con cantaores de los dos barrios, Santiago y San Miguel, que cantaron a las imágenes del otro barrio.
Y mañana en la merced
Los actos se completan mañana domingo en la Basílica Patronal de Nuestra Señora de la Merced. Cincuenta años después, Buena Muerte y Yedra renovarán este hermanamiento en el marco de una misa.
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