El Cristo de los Desamparados de la iglesia conventual del Santo Ángel ya está de nuevo en su templo. Se ha llevado fuera de su iglesia de la calle Rioja 14 meses, tiempo que ha empleado el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) en restaurarlo.
Tras esa tarea, y aunque sigue sin aparecer el contrato correspondiente, Juan Dobado,el prior de los carmelitas responsable de la iglesia en la que se custodia la imagen, está más seguro que nunca de que la imagen es de Martínez Montañés.
Repuesto al culto tras más de un año de restauración, labor en la que se han empleado 14.000 euros, la imagen pudo ser contemplada de cerca durante todo el día de ayer. Podrá verse también muy cerca en la mañana de hoy, cuando ya habrá sido trasladado a su capilla, y esta tarde será repuesto al culto.
La consejera de Cultura, Rosa Torres,era ayer la primera en alentar la teoría de que la talla es de Martínez Montañés.
Para realizar esa afirmación, Torres, dijo que aunque la autoría de la imagen no ha podido ser determinada de forma certera, sí se ha podido comprobar que las características de la escultura la hacen muy semejantes a la del Cristo de la Clemencia de la Catedral.
Sin ocultar que la talla del Cristo de los Desamparados también tiene características que difieren de la forma de trabajar de Montañés, la consejera subrayó que la talla tiene una calidad artística incuestionable. Para el prior de la iglesia conventual del Santo Ángel, la imagen es una de las más bellas «de Martínez Montañés»
Restauración
Durante la intervención efectuada en el IAPH se han llevado a cabo estudios radiológicos, un examen con iluminación ultravioleta y análisis de la policromía. Precisamente, las principales alteraciones de la imagen del crucificado afectaban a la capa policroma. Dichas alteraciones afectaban tanto a la materialidad de la obra como a sus valores estéticos. Los daños más severos que la imagen presentaba eran producto de las sucesivas intervenciones realizadas en la talla tales como las actuaciones de repolicromado sobre el sudario que habían alterado la iconografía; las sucesivas capas de barniz y la acumulación de polvo y humo. Esas circunstancias ocultaron el cromatismo original de la obra restándole, por tanto, naturalidad.
Carmelitas
La imagen es propiedad, desde que se realizó, de los carmelitas descalzos de Sevilla, cuyo convento fue fundado en 1587. Se atribuye a Martínez Montañés por una cédula judicial de 1623 en la que se menciona el contrato del artista para realizar un crucificado destinado al convento sevillano de los carmelitas.
La talla representa el instante inmediatamente posterior a la muerte de Cristo. La consejera de Cultura aseguró ayer que la talla es uno de los exponentes de la imaginería sevillana en la que, tras su restauración, ha quedado de manifiesto de forma más evidente el dramatismo del rostro en el que destacan la tensión de la boca y los rasgos faciales. La corona ha sido restituida.
ABC Sevilla