El pasado fin de semana tuvo lugar en la parroquia de San Isidoro el besamano de Nuestra Señora de Loreto, culminación de los cultos que con anterioridad se celebraron en su honor y en los que la Señora ocupó el altar mayor del templo. En esta ocasión el besamano tuvo lugar en la capilla de la corporación.
Preciosa se presentaba Nuestra Señora de Loreto, que en esta ocasión no lucía su característico cruzado en el pecho. Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas fue fiel testigo de la devoción que despierta tan bella Madre.