En Santa Marina, allí donde Córdoba acaba su Semana Santa celebró la hermandad de la Resurrección el besamano de Nuestra Señora de la Alegría, imagen que trasmuta el dolor por eso que lleva su advocación, provocado por la noticia de la resurrección de su Hijo.
En el altar mayor se situó a la Santísima Virgen vistiendo saya blanca bordada y manto celeste brocado, anticipando la alegría de un cada vez más cercano Domingo de Resurrección.