La hermandad del Amor celebró el pasado domingo en la parroquia de Jesús Obrero, sede canónica de la corporación, el Solemne Besamanos a Nuestro Padre Jesús del Silencio, coincidiendo con la festividad de Cristo Rey. Devotos venidos desde Cádiz no quisieron faltar a la cita con este, su Cristo. Una devoción que permanece más allá del paso del tiempo y de la distancia entre ambas ciudades andaluzas.
Salido de las manos de Ortega Bru, el Señor del Silencio no necesita de la palabra para hacer notar su grandeza. Impresionante la talla de este Cristo que vestía una sencilla túnica lisa para la ocasión.