El día menos pensado se cae el campanario a la calle y mata a alguien; ya no sabemos qué hacer ni a quién recurrir». Ésta frase de un cariacontecido Francisco López, mayordomo de la Hermandad del Prendimiento, resume el estado de los ánimos en la Capilla del Beato Diego de Cádiz.
No es para menos. Boquetes en las paredes, vigas podridas, techos apuntalados, humedades y muros agrietados es el panorama al que se enfrentan día tras día a estos cofrades en su sede de la calle Bendición de Dios. «Cada vez que venimos abrimos la puerta con miedo a encontrarnos que se nos ha hundido el techo», comenta otro joven hermano, igualmente abatido.
El deterioro de sus instalaciones llega hasta tal punto que el simple hecho de visitar al Cristo del Prendimiento o a la Virgen del Patrocinio se ha convertido en un acto de valentía y arrojo, ya que el techo de la capilla, cuyas misas han sido suspendidas «por motivos de infraestructura», amenaza con desprenderse debido al paupérrimo estado de las maderas que lo componen y soportan.
Aun siendo penosa esta circunstancia, la situación más grave se presenta en la azotea del edificio, llena de filtraciones, enormes grietas en las columnas que sujetan los balcones y sobre todo, con un campanario totalmente quebrado en su base y al que tan sólo sostienen unas cuantas cuerdas colocadas por los hermanos, con más voluntad y buena fe que otra cosa.
El estado de esta zona es lo que provoca una mayor angustia en los responsables del Prendimiento, ya que en caso de ceder la estructura, tanto la campana como la cruz de hierro que la corona caerían a la calle Bendición de Dios, con el enorme riesgo que ello conllevaría para peatones y el buen número de vehículos que utilizan esa vía para acceder a la Alameda desde el Mentidero.
A pesar de la gravedad del asunto, la hermandad no ha encontrado el apoyo ni el respaldo de las entidades gaditanas, aunque ha presentado un proyecto de restauración elaborado por un arquitecto, acompañado del preceptivo informe del arquitecto técnico. «Hemos llevado la documentación al Obispado, titular del inmueble, siguiendo los cauces ordinarios, a través del Consejo Local de Hermandades y Cofradías. A su vez, también lo hemos adjuntado (el informe) a la petición de ayuda que hemos realizado en todas las fundaciones sociales de las cajas de ahorro, pero la respuesta ha sido siempre negativa, o simplemente, inexistente».
Otras puertas
Con los organismos públicos no les ha ido mejor, ya que tanto Diputación como Ayuntamiento han dado la callada por respuesta. En el caso del Consistorio, la petición ha sido ignorada por dos veces, ya que fue enviada al concejal de Urbanismo primero y a la propia alcaldesa después.
Mientras se aclara la situación, los hermanos del Prendimiento tendrán que trasladar a sus titulares, temporalmente, a la cercana iglesia del Carmen. «Nos apena tener que dejar nuestra casa, aunque si es para que se acometan las obras necesarias, lo haremos encantados. Lo que de verdad nos preocupa es que ocurra una desgracia. Nosotros ya lo hemos avisado, así que ahora todo depende del interés de las instituciones», concluye Julio López, máximo responsable de la Hermandad.
La Voz