Varias hermandades viven en la actualidad una delicada situación, ya que a poco más de cien días para la Semana Santa está en peligro su continuidad en sus respectivas sedes canónicas, lo cual puede afectar a la celebración de los cultos e incluso a la salida procesional.
La última de las corporaciones afectadas ha sido la del Ecce-Homo, cuya sede -la iglesia de San Pablo- acumula hoy una semana cerrada al culto. Un desprendimiento de parte de la fachada provocó la actuación de los bomberos y ha desembocado en un requerimiento de la delegación de Urbanismo que impide la entrada al templo hasta que no se acometan las obras de seguridad requeridas.
Los cofrades de esta corporación seguían ayer "a la espera", según informaba su portavoz, Ramón Sánchez Heredia, quien no obstante se mostró confiado "en que todo quede arreglado durante esta semana". Esta visión optimista contrasta con la del Obispado -con quien este periódico intentó contactar ayer sin éxito-, que hace unos días evitó cualquier previsión sobre el período en que San Pablo permanecerá cerrada, debido a que los plazos necesarios podrían llegar a poner en peligro la salida de la hermandad desde Ancha.
Pese a ello, Sánchez Heredia asegura que la junta de gobierno "en ningún momento se ha planteado el traslado a otro templo ni ha modificado algún proyecto". Para el Ecce-Homo, la prioridad es, "con la seguridad por delante", que se pueda volver a abrir y celebrar cultos lo antes posible, "y confiamos en que sea esta misma semana".
Esta intranquilidad que acumulan desde hace varios días los hermanos de Ecce-Homo se traduce en casi dos años de incertidumbre y desinformación en la cofradía de Las Aguas, que en la noche de ayer aún no había recibido comunicación alguna por parte del Obispado sobre el principio de acuerdo suscrito entre la Iglesia y la Junta sobre el Oratorio de San Felipe y comunicado el viernes en rueda de prensa. Esta situación preocupa a los cofrades de Las Aguas, que no aciertan a comprender por qué desde la autoridad eclesiástica se sigue sin recibir noticia.
"No nos han comunicado absolutamente nada", aseguraba ayer el hermano mayor de esta corporación, José María Macías, quien comentaba a este periódico que lo único que pretenden saber es "qué va a pasar con la hermandad", insistiendo en que desconocen si podrán salir o no del Oratorio el próximo Miércoles Santo, que coincide con el 19 de marzo (el día de La Pepa) "y necesitamos toda la mañana para preparar para la salida", lo que imposibilitaría la celebración de actos.
Una tercera hermandad que también está a la espera de un traslado forzoso será la del Prendimiento, que desde hace días tiene clausurada la puerta de la capilla del Beato, habiendo suprimido las misas de los martes. Al parecer, el Obispado se va a reunir con la corporación para cerrar el paso de los titulares a la iglesia del Carmen, mientras se buscan los fondos y se consigue rehabilitar la capilla y dependencias de la cofradía.
Algo más tranquilos están en la hermandad del Caído, donde confían en que el desalojo de la capilla para la rehabilitación del colegio mayor Beato Diego se producirá tras la Semana Santa. La nueva junta de gobierno trabaja ahora en las alternativas posibles, no descartando incluso la posibilidad de trasladarse al colegio marianista de Extramuros, aunque prefieren no salir del centro de la ciudad.
A estos casos hay que unir, aunque a menor escala, las cuatro hermandades que llevan desde febrero fuera de Santa Cruz; la orden de Servitas, que pasará a San Lorenzo cuando se rehabilite su capilla, o la hermandad del Amor, que ha cambiado su ubicación dentro de la iglesia de San Francisco.
Diario de Cádiz