La Archicofradía de La Palma Coronada expuso durante la jornada de ayer en besamanos a la imagen de la Virgen. Desde la 10 de la mañana hasta las 8 de la tarde, numerosos devotos se acercaron hasta la parroquia del barrio de La Viña para para presentar sus respetos a aquella que impidió que las aguas de La Caleta atrapasen para siempre al barrio y lo ocultasen en el fondo del mar.
La Virgen de La Palma había sido bajada para el besamanos del altar de cultos que ha presidido durante la celebración de la novena. La bendita imagen estaba expuesta sobre su peana de plata, flanqueada por dos jarrones llenos de flores. Detrás, en el altar, el estandarte de la Virgen, reproducción del que fray Bernardo colocó hace casi 252 años en la calle Virgen de La Palma para impedir el paso de las aguas del mar.
Desde Santa Catalina
El mayordomo de la cofradía, Pepe Valero Bruzón, había adornado profusamente el templo con nardos. El lunes el mayordomo se había desplazado hasta Chipiona para recoger las flores que fueron utilizadas ayer y servirán, además, para adornar el paso procesional de la Virgen, que recorrerá las calles del barrio mañana.
Además, este besamanos era especial para los hermanos de la archicofradía, ya que el pasado año la novena a la Virgen y la procesión tuvo que celebrarse en la iglesia de Santa Catalina debido a las obras de rehabilitación de la parroquia de La Palma.
El barrio está viviendo unas jornadas especiales desde el viernes 19 de octubre, cuando el que fuera hermano mayor de La Palma, Manuel Cerezo, presentó el cartel conmemorativo para recordar la intervención divina de la Virgen en el maremoto que asoló a Cádiz. El sábado 20 de octubre comenzó la novena que finalizó el domingo, y en la que predicaron tres sacerdotes, el padre Alfonso Gutiérrez, párroco del Río San Pedro, el padre Marco Antonio Huelga, párroco de Alcalá, y el padre Fructoso Antolín, vicario de pastoral.
La Voz