El debate de llevar la Carrera Oficial al interior de la Catedral es una constante en las hermandades cordobesas de las últimas décadas. En este tiempo ha habido intentos de todos tipo, pero ninguno ha llegado a cuajar, fundamentalmente, por dos motivos: la ubicación del templo distanciado del centro de la ciudad y en medio de un dédalo de callejas, y el hecho de que sólo disponga de una puerta para que entren y salgan los cortejos procesionales. En cambio, el atractivo que supondría para el turismo aportaría unos valores indiscutibles, constituyendo el espaldarazo definitivo para la potenciación en el exterior de la Semana Santa cordobesa. Los hermanos mayores de Ánimas y Merced reconocen que si esto se lograra Córdoba tendría una Semana Santa "más atractiva".
Hasta ahora, sólo un puñado de hermandades han decidido hacer estación de penitencia en la Catedral. Esta circunstancia, con ser positiva por cuanto supone de potenciación de la Judería, conlleva también una dispersión al no ser una oferta compacta durante la Semana Santa.
Lo que sí es una realidad es que casi ninguna de las hermandades están conformes con el actual recorrido de la Carrera Oficial. Los hermanos mayores de la Borriquita, Amor o Soledad, entre otros, consideran que con el recorrido por la Catedral "tendrían sentido" las estaciones de penitencia, ya que las salidas en procesión no tienen sentido para ir "al caballo de las Tendillas".
Aunque la voluntad de acudir al primer templo de la Diócesis es algo generalizado entre las cofradías cordobesas, éstas reconocen que los problemas técnicos son los que frustran estos intentos. De una parte estaría el diseño de un recorrido que diese fluidez a todas las hermandades; es decir, establecer un punto de entrada y otro de salida del entorno de la Mezquita-Catedral, independientemente de lo que luego se establezca sobre los accesos al templo. Este punto es fundamental, puesto que es el que articula lo que sería la futura Carrera Oficial y fijaría el itinerario en el que tanto los cordobeses como los visitantes podrían contemplar el paso continuado y sin interrupción de los cortejos procesionales.
El inconveniente de este paso es doble. Por una parte está decidir las calles de entrada y salida, algo que no convence a algunas hermandades, puesto que, dependiendo de la opción elegida, tendrían que dar un largo recorrido hasta llegar al punto de entrada. Por otra parte, la estrechez de las calles de la Judería hace que muchos pasos -sobre todo los más recientes- encuentren dificultades para pasar debido a las dimensiones de las estructuras sobre las que llevan a sus titulares.
Un aspecto fundamental que hay que resolver -y que quizá sea el más difícil de todos- es el de dotar a la Mezquita-Catedral de una puerta de entrada y otra de salida para que haya una continuidad en el transitar de los cortejos procesionales. El Patio de los Naranjos, en cambio, sí dispone de dos accesos para este cometido -las puertas del Perdón y la de Santa Catalina-, pero el interior del templo sólo cuenta con el Arco de las Bendiciones.
La solución a este problema pasa por el compromiso de diversas instituciones que van desde el Cabildo Catedral hasta la Junta de Andalucía, o, incluso, la Unesco para buscar la solución más adecuada. En la pasada campaña electoral, el candidato del PP, José Antonio Nieto, presentó un decálogo de medidas dedicadas a las cofradías. Entre estos puntos había uno en el que el Ayuntamiento, en caso de que los populares obtuvieran la Alcaldía, capitanearía la iniciativa de hacer que todas las hermandades hicieran estación de penitencia en el primer templo de la Diócesis, buscando la convergencia del resto de instituciones implicadas.
Después habría problemas puntuales, como es el caso de la Hermandad de la Santa Faz, que dejó de entrar en la Catedral cuando se puso la Misa Crismal a la misma hora, un problema muy parecido al de la Borriquita, que tienen esta intención, pero coincidirían con la tradicional Misa de las Palmas del Domingo de Ramos.
Mientras alguien lidera esta iniciativa, las hermandades van individualmente tomando sus decisiones y solucionando los problemas que pudieran surgir. Así, el Calvario se plantea llegar hasta el primer templo de la Diócesis, pero para ello tendrían que reformar los candelabros arbóreos del primero de sus pasos.
El Día de Córdoba