En la tarde noche del pasado sábado tuvo lugar el rosario vespertino que cada año realiza, llegada estas fechas, la archicofradía de la Sangre y que preside María Santísima de Consolación y Lágrimas. Numeroso público aguardaba a las puertas de San Felipe la salida del cortejo, más numeroso que en otras ocasiones quizás influenciado por la salida extraordinaria que tenía lugar esa misma tarde.
En el trono de traslado iba María Santísima de Consolación y Lágrimas luciendo su manto de color malva que bordase el taller de Juan Rosen. Sorprendió que llevase una saya brocada y no ninguna de las bordadas que tiene. A ritmo rápido se desarrolló el rosario, que incluyó una visita a las Mercedarias.