Veinticinco años se cumplían en la aljarafeña localidad de Valencina de la Concepción de la reorganización de una de las hermandades más ejemplares y de más hermosa concepción de la provincia de Sevilla. Tras el Pontifical celebrado en una hacienda cercana a su parroquia, la corporación procedió el pasado sábado 29 de septiembre a verificar Salida Extraordinaria por las calles de la localidad.
Como novedad para la ocasión, ambos titulares de la corporación conformaron inédito "stábat mater" sobre las sobrias andas en tonos caoba sobre las que habitualmente procesiona en soledad el Santísimo Cristo de la Vera Cruz. El crucificado es obra anónima fechable a finales del siglo XVI, más cercano a los postulados artísticos de la escuela granadina que a la sevillana. La imagen de María Santísima de los Dolores, que nos pareció apreciar aún más bella que de costumbre, dada la cercanía al espectador que proporcionaba la ubicación sobre las andas del crucificado, es obra anónima fechable a finales del siglo XVI o principios del XVII, muy intervenida por el imaginero carmonense Francisco Buiza y procesiona habitualmente bajo paso de palio negro liso.
Si ya de por si a los ojos del cofrade mínimamente atraído por la imaginería cada uno de los dos titulares suponen una espléndida obra digna de ser apreciada, súmese a ello el hecho de procesionar en esta ocasión juntos sobre las mismas andas, con el buen gusto y saber hacer característico de la hermandad valencinera. La corporación realiza su estación penitencial cada año el Sábado de Pasión, con un solemne cortejo de negros nazarenos y acompañados por el respetuoso silencio que se impone al caminar de los dos pasos. Mientras el Santísimo Cristo de la Vera Cruz camina en silencio, el palio es acompañado musicalmente por los sones de la Banda de Música de la Oliva de Salteras, que interpreta un selecto repertorio de marchas sobrias que dejan el poso ambiental adecuado, cuestión esta harto complicada en nuestros días dado lo sometido que está este aspecto procesional a los gustos y caprichos personales, en muchos casos harto veleidosos ante las modas impuestas.
El cortejo discurrió por calles no frecuentadas el Sábado de Pasión por la única hermandad de penitencia de Valencina de la Concepción como lo es ésta, volviendo al final de la noche (ya convertida en madrugada) a las hermosas calles céntricas de la localidad. La luna de fondo como testigo y la respetuosa presencia de un público que siempre se congregó de manera adecuada, en su justo número, sin que molestase su exceso o se lamentara su ausencia, ayudaron a convertir la noche junto al hermoso decorado urbano y el ejemplar saber estar de la corporación en toda una inolvidable experiencia cofrade. Solo lamentar una vez más la presencia de fuegos de artificio y es que a servidor la presencia pirotécnica no solo se le antoja inadecuada en este tipo de acontecimientos, sino también peligrosa.
La Banda de Música de Nuestra Señora de la Oliva de Salteras, habitual acompañante del palio de la corporación, interpretó sus sones esta vez tras el improvisado "stábat mater", con un repertorio más amplio y variado en su estilo del usual tras la Virgen de los Dolores. Aún así se dejaron escuchar joyas como "Dominus Flevit", "Saeta Cordobesa" o "Getsemaní" entre otras composiciones que en ningún momento resultaron inadecuadas para la ocasión.
Entrada ya la madrugada y despidiendo a todos los buenos cofrades que saben apreciar tan buen hacer y exquisito gusto como el que posee la hermandad valencinera, entraban las andas que portaban a ambos titulares en la Parroquia, emplazando a todos aquellos que sepan respetar y entender la estética sencilla y solemne de una hermandad "de negro" ejemplar y medida al milímetro a estar presente a su paso el próximo Sábado de Pasión.
Rogelio Rubio Segura