En la procesión del pasado 12 de octubre, pudimos ver restaurado uno de los enseres mas característicos de la Archicofradía del Rosario, el Estandarte de Lepanto, una pieza única, bordado a finales del S. XIX por las Dominicas de Santo Domingo, bajo la dirección de la Madre Teresa Titos Garzón.
Representa un escudo, centrado por un lienzo de la Virgen, que ha sido rehecho por la reconocida pintora sevillana Marta Lanzón, y cuatro escudos pequeños alusivos a la Orden de Santo Domingo, Castilla, Guzmán, Aza, y la Orden de Predicadores. (Santo Domingo nació en Burgos, y sus padres eran Félix de Guzmán y Beata Juana de Aza, ambos nobles y emparentados con los reyes de Castilla). Bajo el escudos ven varios barcos, junto con cañones, en alusión a la batalla de Lepanto. A continuación reproducimos unas letras del restaurador, el bordador gaditano afincado en Granada Cesar Gómez-Höhr Román.
Uno de los encargos que mas satisfacción me produjo, fue precisamente el que centra este artículo, ya no solo porque tener en nuestras manos una obra de siglos anteriores al nuestro siempre es un orgullo, sino también porque el Estandarte de Lepanto pertenece al grupo de piezas singulares de la ciudad de Granada.
El estado de conservación del estandarte, en general, era aceptable, si nos referimos al bordado en sí. La situación cambia si nos centramos en el soporte o tela base sobre en que se ha bordado y que en este caso es seda, debido a que se encontraba desgarrado por multitud de zonas. El bordado simplemente contaba con la suciedad propia del tiempo y zonas puntuales teñidas de color, a causa del desteñido de otras zonas por motivo de lluvia, siendo ambos casos eliminados en el proceso de restauración.
Dicho proceso continua con la sujeción de las distintas piezas que componen el estandarte sobre la nueva tela, esto es, otomán plata, para lo cual se enriqueció todo lo posible, sustituyendo cordones e hilos sintéticos por otros de mayor calidad, especialmente en los mástiles y algunos ribeteados. También se añadieron las sedas de color perdidas en banderas y gallardetes, habiendo que reproducirlas en su totalidad en varios casos, debido a su desaparición total o parcial. Como novedad, el estandarte, en búsqueda de un mayor realismo en la obra, se enriquece y da volumen a la corona real, y las piezas bordadas a modo de colgaduras laterales y superior, algunas se dejan sueltas y otras se les da volumen para, como ya he referido aumentar su realismo.
Un estandarte que se recupera para el patrimonio de la Archicofradía del Rosario, y por lo tanto para la ciudad de Granada, y que podremos apreciar durante los cultos del próximo octubre a la Copatrona de Granada, la Virgen del Rosario Coronada.