Conmemoraba la cofradía del Santísimo Cristo del Consuelo, vulgo Gitanos, el vigésimo quinto aniversario de la incorporación de la Virgen del Sacromonte a esta hermandad de penitencia. Con este motivo se han venido celebrando algunos actos internos en la hermandad durante los meses anteriores y ayer sábado realizó su salida extraordinaria para celebrar esta efemérides.
Desde el Sagrado Corazón salió el paso de palio precedido por el cortejo de hermanos con diecisiete parejas y catorce representaciones de cofradías granadinas, junto con la de la Virgen de los Dolores Coronada, de Caniles y la de la Real Federación de Cofradías. A la una y cuarto se ofició una Eucaristía en el Sagrado Corazón y por la tarde salía la Virgen en su paso de palio. La Virgen estrenaba en esta ocasión una diadema realizada en orfebrería realizada en el taller de Cristóbal Angulo Ramírez, de Fuengirola. La diadema es de líneas barrocas rematada en la ráfaga por estrellas y con una cruz central con circonitas incrustadas de distintos tamaños y colores que coronan la pieza de orfebrería. El diseño, muy efectista, es una realización de Miguel Ángel Montenegro y será usada en lo sucesivo para las salidas penitenciales de esta Dolorosa granadina. También se estrenaba un tocado nuevo y un rosario, regalo de varios hermanos de la corporación. Iba vestida la Virgen por Fernando González, su vestidor en estos últimos años.
Piropos y aplausos
En la salida extraordinaria abría cortejo la agrupación musical 'Nuestro Padre Jesús de la Salud', de Churriana de la Vega, que dirige Israel Navarro y tras el paso de palio marchaba la banda de música de Nuestra Señora de la Paz, de Málaga. 'Esperanza de Triana Coronada' era la primera marcha que interpretaba esta formación musical con la Virgen ya en la Gran Vía, después de la dificultosa salida que realizaron las cuadrillas de costaleros y costaleras de la Virgen, que se fueron turnando en varias 'igualás'. Nada más salir la Virgen ya se oían los primeros piropos a «la Gitana», como gustan de llamarle entre los vecinos sacromontanos. Muchos de ellos habían bajado hasta el centro de la ciudad para acompañar a la Virgen por el itinerario que siguió por la Gran Vía y Reyes Católicos hasta Plaza Nueva. En el Paseo de los Tristes se despidieron las cofradías que acompañaban al cortejo y ya los hermanos, devotos y curiosos siguieron el discurrir de la hermandad por la Cuesta del Chapiz, el Peso de la Harina y el camino del Sacromonte, hasta la Abadía.
Delante del paso de palio figuraba una antepresidencia con los hermanos mayores de las cofradías y en la presidencia el hermano mayor, Francisco López, algunos hermanos mayores anteriores y miembros de la junta de gobierno, junto con el presidente de la Real Federación de Cofradías, Gerardo Sabador.
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