A diferencia del Triduo celebrado en su honor, cuando Nuestra Señora de la Merced vestía con el hábito mercedario, para su besamanos, celebrado el pasado lunes, festividad de la Santísima Virgen de la Merced, la Señora fue ataviada de Reina. Toda de blanco, pero con encajes dorados sobre su cara y con presea en su testa.
Detrás de la Señora, el altar que presidía durante el Triduo, con la candelería encendida, y presidido por el banderín sacramental de la corporación del Lunes Santo.
Preciosa la Virgen de la Merced, que en el día de su onomástica nos ofrecía su mano para ser besada. Y hasta el Zumbacón se desplazó nuestro fotógrafo cordobés, Andrés Fresno, para traernos tan bellas instantáneas de Nuestra Señora de la Merced, y como no, del Señor Humilde en su Coronación de Espinas, ambas obras salidas de las manos del carmonense Francisco Buiza Fernández.