Corría el año de 1681 y una devastadora epidemia de peste se cebaba en la ciudad de Cádiz. El pueblo, en el dolor y la enfermedad apeló a la intercesión de Santa María Magdalena y fue así como de manera milagrosa Nuestro Padre Jesús Nazareno detuvo el contagio de tan letal mal, posando su amparadora mano sobre el pueblo gaditano. Para conmemorar el 325 aniversario de tan milagroso hecho, la hermandad gaditana que rinde culto a la prodigiosa imagen realizó el pasado día 9 de septiembre salida extraordinaria conmemorativa del hecho.
A las cinco de la tarde de un día caluroso y veraniego, aunque entoldado por la bruma, realizaba su salida desde la Iglesia de Santa María la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, acompañado por la imagen de Santa María Magdalena a sus pies. Presto a verificar un recorrido que rememoraba el que en tan histórico día de 1681 se efectuara, el paso se encaminó hacia todos aquellos lugares que en su día fueron hospitales de la antigua Cádiz, bajo una luz del día que dejaba estampas inhabituales por inéditas en el recorrido procesional habitual que realiza la hermandad gaditana en Semana Santa.
La imagen de Jesús Nazareno es obra de Andrés de Castillejos realizada entre 1596 y 1602, aunque su aspecto actual es en parte fruto de una profunda intervención en el siglo XVIII así como de la reconstrucción que sufrió a manos de Antonio Bravo en 1938 tras los sucesos de la Guerra Civil. Una restauración posterior revelaría su autoría original. La imagen de Santa María Magdalena es producto de una remodelación efectuada por Antonio Eslava sobre una obra anónima de procedencia italiana y vino a sustituir a la anterior talla perdida en 1936.
La presencia de público, animoso (a veces en exceso), fue muy nutrida a pesar de la cercanía de las playas gaditanas en un día aún de verano y a horas tan tempranas de la tarde. Tampoco el partido de fútbol jugado por el Cádiz C.F. en el Estadio Carranza supuso una rémora en cuanto a la presencia de fieles, deseosos de estar junto a Jesús Nazareno en una celebración tan señalada.
Las andas se vieron acompañadas por la interpretación de la Banda Municipal de Rota, quien a pesar de incluir algunas piezas de calidad en su repertorio, interpretó un conjunto de marchas, a juicio de quien estas líneas escribe, muy fuera de lugar y poco apropiadas (como lo fueron "La Macarena" de Paco Lola, "Nazareno y Gitano" o la poco acertada adaptación para banda de música de "La Saeta" compuesta para agrupación musical. Ello contribuyó en algunas zonas a un exceso de fervor festivo, tornado en algarabía jovial en ocasiones, restando presencia y protagonismo al verdadero centro y motivo del acontecimiento del que nunca habría que desviar la atención en estos tiempos en que las mentes ya están bastante dispersas para distracciones.
Tras su paso ante el Teatro Falla y marcando el momento principal del acontecimiento, así como la mitad del recorrido a realizar, se celebró un acto de oración ante la Parroquia del Santo Ángel Custodio que quizá se alargó en exceso, amén del poco respeto guardado por el público circundante, deseoso de ver retomar a Jesús Nazareno su camino. Precioso fue el recorrido de vuelta, aunque se notó bastante el cansancio acumulado por la longitud del itinerario a recorrer. Gran ocasión solemne la vivida en una Cádiz que sabe vestir sus mejores galas en estos días señalados: aquellas que no se ven, solo se sienten y las trasmite el corazón. Grande Cádiz como siempre.
Rogelio Rubio Segura
Fotografías: Alejandro Pagés