Han pasado dieciséis meses desde que cerró sus puertas. Había pasado la Semana Santa de 2006 y la situación comenzaba a ser preocupante. La escayola empezaba a formar una alfombra en el suelo, las fisuras eran cada vez más grandes y la estructura estaba muy delicada. Con carácter de urgencia, la parroquia de La Palma "propiedad de la Archicofradía de La Palma" apagó sus luces con la esperanza puesta en un profundo proyecto de rehabilitación. En apenas una semana se hizo la mudanza de todos los enseres a la iglesia de Santa Catalina (Capuchinos). También se trasladaron las imágenes de Nuestra Señora de La Palma Coronada, el Santísimo Cristo de la Misericordia y María Santísima de Las Penas en parihuela hasta el templo. Fue entonces, el 23 de abril de 2006, cuando se inició la cuenta atrás para que La Palma volviese a resplandecer.
Aunque el coste de la actuación iba a ser asumido íntegramente por los hermanos de la archicofradía, finalmente el Ayuntamiento de Cádiz decidió financiar los trabajos, con un presupuesto final de 471.000 euros. El proyecto fue realizado por los arquitectos municipales (Alejandro Jones), aunque siempre con el consenso de la junta de gobierno de la cofradía.
Por partes
Los trabajos de rehabilitación comenzaron por la cúpula hace ya un año. Esta era sin duda la parte más dañada del templo. Las fisuras eran tan profundas que el agua caía a chorros. Las paredes estaban húmedas y la estructura había comenzado a ceder. Ahora presenta un aspecto inmejorable. Una malla y tela asfáltica protegen el interior de la estructura. Y en el exterior, las tejas han sido clavadas y unidas unas con otras para evitar que se desprendan.
También la cubierta del templo ha sido remodelada y cubierta, entre otros elementos, con tela asfáltica, para evitar las filtraciones de las aguas de lluvia.
En esta primera fase también se recuperó la fachada «sacando la piedra», explicó el hermano mayor de la cofradía, Francisco Javier Lucero, que ha sido el único de los hermanos que ha vivido cada día la recuperación de la iglesia de los viñeros. «No quería que hubiese mucha gente merodeando y no dejasen trabajar a los obreros de la empresa Synucom, responsable de la obra», comentó.
A pesar de que muchos dudaban de que para la Semana Santa estuviese concluida la primera fase de la obra de rehabilitación, los titulares de la Archicofradía de La Palma volvieron a su templo el domingo 25 de marzo. Todo estaba listo para que el Cristo de la Misericordia y la Virgen de las Penas saliesen desde La Palma el Lunes Santo.
Segunda fase
El 4 de abril, Miércoles Santo, los titulares volvieron a Santa Catalina, cerrando de nuevo las puertas de La Palma. Ahora comenzaba el trabajo para la recuperación de todas las estancias y el salón parroquial.
Las paredes de la iglesia se han pintado y las capillas han vuelto a lucir como nuevas. La entrada a la casa de hermandad "a la izquierda del presbiterio" descubre un espacio antes inimaginable. Una escalera permite ascender hasta el coro pasando por un arco de piedra ostionera descubierto durante la obra. Las habitaciones se han mejorado, aunque se ha dejado el suelo «porque está considerado por Patrimonio típico de la ciudad», explicó Lucero. Además, las ventanas se han sustituido por otras nuevas.
En el otro extremo, el salón parroquial. Sólo la entrada desde la calle permite imaginar cuánto ha cambiado la parroquia. Los azulejos del pasillo se han sustituido por cerámica. El primer salón es un auténtico recibidor y el despacho del párroco, el padre Rafael Fernández, es un espacio ordenado.
Las escaleras para subir a la primera planta no se han rehabilitado, aunque la sala de reuniones sí. Tras la pared del coro, los arquitectos han «inventado» un pasillo que da la posibilidad de llegar a un balcón que sale a la calle de La Palma.
Mucho trabajo
Hace un mes comenzó la mudanza de todo el patrimonio de la parroquia que se encontraba accidentalmente en la iglesia de Santa Catalina. Varios hermanos de la cofradía, dirigidos por el hermano mayor y el mayordomo, Pepe Valero, han participado en estos trabajos que también han incluido el adecentamiento del templo.
Los hermanos han aportado una cantidad económica "2.500 euros" para contratar a una empresa especializada en la limpieza de edificios. Pero ellos han limpiado el suelo, quitado el polvo, arreglado el órgano y recuperado cada uno de los cristales de las grandes lámparas que cuelgan desde el techo.
Han arreglado el altar, las capillas y limpiado cada una de las habitaciones de la casa de hermandad y del salón parroquial. Se han limpiado escaleras, muebles y los cristales de las ventanas. Todo debe estar listo para el regreso de la Virgen de la Palma a su casa.
Desde que se inició la mudanza, el padre Rafael Fernández reza cada día el Ángelus acompañado por los hermanos de la cofradía que están colaborando en los trabajos de limpieza y adecentamiento del templo.
Todos los hermanos colaboradores estaban el martes a las 7.30 de la mañana en la puerta de la iglesia para recibir los nuevos bancos que se han colocado en el interior. Unicaja ha sido la entidad financiera encargada de aportar la cantidad económica necesaria para la compra de los nuevos bancos. Ahora esperan que Cajasol financie las vitrinas para colocar el patrimonio de la cofradía.
Y el mayordomo, Pepe Valero, cuida cada detalle para que la iglesia vuelva a lucir y sea el epicentro de un barrio fiel a sus devociones. Un barrio que cree en los milagros.
La Voz