A las ocho de la mañana dejaba por primera vez su templo, bajo la denominación de Basílica, Santa María de la Victoria. Numerosas personas se congregaban a las puertas para acompañar a la Patrona de Málaga en su camino hasta la Catedral. No importaba el madrugón, ni que el sol permaneciese oculto por las nubes. Como alguien comentaba, es la Madre de Dios, y con eso es más que suficiente.
Los fieles se dispusieron en dos largas filas antecediendo a la Patrona, cuyo cortejo era abierto por la cruz parroquial. Tras el trono de la Victoria iba la junta de gobierno de su hermandad con el guión corporativo al frente.
El rezo del Santo Rosario comenzó en la plaza del Santuario. Un miembro del cabildo catedral, megáfono en mano, dirigía los rezos. En el cortejo también pudimos ver al delegado episcopal de hermandades y cofradías, Felipe Reina.
Claveles blancos llevó la Virgen de la Victoria en un trono comandado por dos mayordomos de trono, que no contaban con la ayuda de capataz alguno, con lo que no lograron en ningún momento que el trono andara bien. Una mejor planificación a la hora de preparar la salida de este trono, tallaje y contar con capataces, vendría más que bien.
El próximo 30 de agosto comenzará la novena. La cuenta atrás para la primera gran cita cofrade del nuevo curso ya está en marcha.
El incienso fue una de las novedades del traslado, algo que no debería faltar acompañando a cualquier imagen que salga a la calle. Incienso que en algunos momentos sirvió para disimular los olores nada deseables que había en algunas partes de las calles, pese al baldeo previo al que habían sido sometidas.
A las nueve de la mañana llegaba Santa María de la Victoria a la Catedral, tras haber pasado por Granada y San Agustín, en esta última calle fue donde una vecina le lanzó la única petalada que recibió la Virgen en este traslado.
Esta vez si, las campanas repicaron cuando la Patrona llegó al primer templo de la ciudad, algo que tristemente no pasó con María Auxiliadora, y es que hay cosas del cabildo catedralicio que nunca comprenderemos.