domingo, 19 de agosto de 2007
En el arranque de una tarde de agosto, entre vaivenes del autobús, recibimos la confidencia de un buen trianero y taurino. José Jorge, para quien la calle Pureza es la Quinta Avenida y el Altozano la Plaza de San Pedro, es de los que no faltan una noche de Velá, de los que siempre están dispuestos a promocionar a su cofradía en el mejor de los sentidos y no por eso deja de tener el paladar educado para saborear el mejor ruán: "Fiscal, acércate a ver a la Esperanza, que es el primer verano en que la ha arreglado el nuevo vestidor. Está de dulce". Y allá que nos fuimos a verla.

Manto esmeralda que no se usaba desde los años sesenta realizado gracias a la donación de un traje de torero (¿Chaves Flores o Antonio Ordóñez?), la antigua corona de salida de Jesús Domínguez, la que usó hasta 1984, el año glorioso de la coronación; toca de camarín, saya blanca de raso que un día fue traje de novia y el ancla de oro que le labró Fernando Morillo. Así nos la ha dejado Francisco Javier Hernández Lucas y así podemos disfrutarla hasta mediados de septiembre. Viendo a esta Esperanza, más esmeralda que nunca, seguro que a los trianeros más veteranos se les vienen a la memoria pasajes inolvidables.

Y como Benedicto XVI nos ha dado bula para darle rienda suelta al latín, allá va una de Ovidio, que hace tiempo que teníamos de vacaciones a la cuadrilla de latinistas de esta Puerta de los Palos: Et res non semper, spes mihi semper est ("Realidades no siempre tengo; esperanza, siempre"). A Ovidio, que no es precisamente el de las croquetas de San Lorenzo, se le olvidó escribir Esperanza con mayúscula. A José Jorge nunca le hubiera pasado.

Puerta de los Palos

El Fiscal

Diario de Sevilla
Publicado por nazarenodelaO @ 12:31  | Sevilla
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