La Virgen del Águila transforma el paisaje del agosto alcalareño. La ciudad tranquila, medio cerrada por vacaciones, ve como sus calles se llenan de personas en la tarde del 15 de agosto para participar en la procesión de la patrona de la ciudad. Son cuatro horas de encuentro con la Virgen, pero también con buena parte de las esencias de Alcalá de Guadaíra, muchas de las cuales giran en torno a su principal devoción mariana. Este año la Virgen suma nuevos devotos, son las cuatro religiosas de la comunidad Hogar de la Madre que a partir de octubre vivirán junto al Santuario y se harán cargo de la labor pastoral y de los cultos en el templo.
Las vivencias de esta jornada comienzan muy temprano. A las ocho estará dispuesta la explanada junto al Santuario para acoger la Función Principal que tiene lugar en esta singular ubicación ya que el templo se queda pequeño para la abundancia de fieles. La Virgen se asoma al dintel de la iglesia ya colocada en su paso de palio para salida. La Coral Polifónica de la Hermandad de Jesús pone la nota musical y la presencia de la corporación municipal y de las hermandades locales da oficialidad al acto. La Función estará oficiada por Félix J. Amo Molina, arcipreste de Alcalá de Guadaíra y párroco de la Iglesia de Santa María y San Miguel. Con él estarán los sacerdotes que también han participado en los cultos de este año, Manuel María Roldán, párroco de Santiago y el presbítero de la diócesis de Tuxla Gutiérrez de Chiapas (México), Felipe Ruiz Pérez.
Jazmines y palomas
El día se dedicará a preparar todo para la procesión. Los jazmines que se arreglan para que sólo luzcan flores, los nardos que durante estos días van llegando al Santuario y que muchas alcalareñas tienen la tradición de cultivar durante todo el año para la Virgen. Y las palomas que acompañan a la Virgen en su paso, como símbolo de pureza. Palomas que tienen que ser blancas. Algo que al parecer no es fácil ya de encontrar. Las llevan los bomberos que han asumido la responsabilidad de surtir de alados el paso de la Virgen. Las crían en el palomar que está en el Parque Municipal de Bomberos en el que el tienen su sede junto al colegio Pedro Gutiérrez. Son los continuadores de una tradición que históricamente ha pasado por diversas familias alcalareñas, pero que cada vez se hace más difícil en una ciudad que pierde sus casas y sus azoteas a favor de pisos y adosados.
A las nueve de la noche
Con todo dispuesto, la Virgen asomará a la puerta del Santuario a las nueve de la noche. Tras recibir los últimos rayos de un sol que se pone tras las murallas del Castillo iniciará su recorrido por las calles alcalareñas, bajando por la cuesta de Santa María hasta la iglesia de Santiago, para seguir por Herrero, Nuestra Señora del Águila, Plaza Cervantes, Alcalá y Orti, Plaza del Derribo e iniciar de nuevo la subida al Castillo. Allí estará a las doce y media de la noche. El recorrido lucirá una iluminación especial para este día y estará adornado con banderolas y colgaduras.
En el cortejo figurarán las cuatro religiosas de la comunidad Hogar de la Madre que tiene su sede en Santander y que el próximo 1 de octubre se incorporarán a la atención del Santuario del Águila. Ellas tendrán el privilegio de vivir junto a la Patrona en las instalaciones que la hermandad tiene anexas al templo. Atenderán al culto y la pastoral de Santa María del Águila y colaborarán también con la parroquia de Santiago a la que pertenece el Santuario. Su labor será continuación de la que durante décadas ha realizado de forma ejemplar la familia Castro Navarrete, cuyo patriarca que ahora se jubila de esta función, está tan vinculado con la Virgen que su nombre se ha fundido con el de su devoción para convertirse ya para siempre en «Currito el del Águila».
En la procesión estarán también las autoridades municipales, ya que el año pasado se recuperó la presencia de las mismas después de 27 años; las hermandades de la ciudad; la banda de Nuestra Señora de los Ángeles abriendo el cortejo y la Asociación Musical Nuestra Señora del Águila tras el paso. Y una gran cantidad de fieles. Muchos de ellos ponen en este día un paréntesis a su veraneo en las playas. Otros muchos lo esperan para salir de vacaciones una vez que han dejado a la Virgen recogida.
ABC Sevilla