lunes, 13 de agosto de 2007
La festividad de la Asunción de Nuestra Señora el próximo 15 de agosto constituye una de las celebraciones marianas más señaladas por los numerosos actos religiosos y procesiones que se organizan en el conjunto de la geografía nacional. En el mencionado día los cordobeses acuden al histórico barrio del Alcázar Viejo para rendir tributo a la imagen de Nuestra Señora del Tránsito, conocida popularmente con el nombre de Virgen de Acá, que se venera en el antiguo templo de los basilios. Los religiosos de esta orden monacal se establecen en los lustros finales del siglo XVI y permanecen hasta la exclaustración definitiva en el verano de 1835.

El primer intento de los monjes por fundar una comunidad en la urbe cordobesa tiene lugar en 1586 y el sitio elegido va a ser el hospital de San Bartolomé de las Bubas en el barrio de la Magdalena. Aunque la tentativa resulta frustrada por la oposición de los agustinos, logran su propósito unos años más tarde en el Alcázar Viejo, concediéndose la oportuna licencia por el titular de la silla de Osio el 19 de septiembre de 1590.

El flamante monasterio de los basilios, dedicado a Nuestra Señora de la Paz, consigue una rápida proyección, tanto en el barrio como en la ciudad, gracias al empeño de los monjes por impulsar una serie de devociones en el vecindario, destacando de manera especial la de la citada advocación mariana, el Nazareno venerado en la actualidad con el nombre de Jesús de la Pasión y la de Nuestra Señora del Tránsito.

En las postrimerías del siglo XVI la titular del monasterio goza de un intenso fervor entre los moradores del Alcázar Viejo, reforzado a partir del nacimiento de una cofradía en su honor. Desde el principio la hermandad tiene un carácter penitencial que obedece, sin duda, al entusiasmo popular que despiertan en la población las llamadas cofradías de disciplinantes o de sangre. Los recursos proceden de las demandas por las calles y de las contribuciones de los hermanos, destinándose en su mayor parte a sufragar los gastos de cera, salida procesional en Semana Santa, actos de culto y misas por los cofrades difuntos.

A lo largo del siglo XVIII, sobre todo en la primera mitad de la centuria, la hermandad de Nuestra Señora de la Paz protagoniza una etapa de auge que se manifiesta a través de una serie de indicadores bien significativos, como el aumento del número de cofrades y la construcción del grandioso camarín de la Virgen en la capilla mayor. A ello contribuye de forma decisiva la figura carismática del padre Juan Agustín Borrego. Nace en la villa de Posadas el 28 de agosto de 1699 y fallece en Córdoba a los 67 años de edad. Sus restos reciben sepultura en la nave del sagrario del templo monacal, donde los condes de Villaverde colocan una lápida sepulcral con una inscripción latina.

Las obras del artístico camarín, oculto actualmente a los fieles por el retablo mayor, se inician en 1743 y concluyen a principios de 1755, sufragándose los crecidos gastos gracias a los desvelos del popular monje por conseguir limosnas. La dedicación se lleva a cabo con una lucida y concurrida fiesta el 24 de enero de ese último año. Por la mañana tiene lugar un solemne pontifical y por la tarde una procesión con la imagen de Nuestra Señora de la Paz.

También el padre Juan Agustín Borrego impulsa la devoción a la efigie de Jesús de la Pasión. El intenso fervor que despierta el Nazareno del Alcázar Viejo viene refrendado por las numerosas personas que presencian su paso cada año en la estación de penitencia de Semana Santa. Otra prueba evidente son las salidas extraordinarias en procesión de rogativa con motivo de calamidades provocadas por epidemias y sequías.

Tenemos constancia de la multitudinaria procesión de rogativa organizada el Viernes de Dolores de 1734 para impetrar la ansiada lluvia. La imagen se traslada al Campo Santo de los Mártires, donde el padre Borrego predica un conmovedor sermón en el que insta a los asistentes a la práctica penitencial para lograr el favor divino.

La tercera devoción popular localizada en el templo monacal de los basilios es la de Nuestra Señora del Tránsito, cuya efigie representa el tema iconográfico de la dormición de la Virgen.

Como hemos señalado la imagen también se conoce bajo el nombre de Virgen de Acá para distinguirla de la que recibe culto en la iglesia del convento de San Agustín que sería la de «Allá».

En efecto, en la iglesia de los agustinos se venera una talla de Nuestra Señora del Tránsito, cuya capilla va a ser cedida a mediados del siglo XVII a la recién fundada hermandad de San Isidro integrada por los labradores. La devoción a la citada advocación mariana cobra bastante pujanza en la centuria del setecientos al erigirse en su honor una cofradía que hace gala de una notoria vitalidad.

Resulta bien sabido que el casco urbano de Córdoba se estructura en dos zonas denominadas Villa y Ajerquía, cuya línea divisoria viene marcada por el eje viario de Cruz del Rastro, San Fernando, Capitulares, Alfaros y Puerta del Rincón. Esta división pervive hasta el siglo XIX como lo evidencian los dos distritos judiciales llamados de la Izquierda y de la Derecha que corresponden a los barrios altos y bajos respectivamente.

La existencia de una devota imagen del Tránsito en el templo conventual de San Agustín, perteneciente a la demarcación parroquial de Santa Marina en la zona baja o Ajerquía, es la razón por la que la efigie de Nuestra Señora del Tránsito, venerada en la iglesia de los basilios del Alcázar Viejo, se conozca popularmente con el nombre de Virgen de Acá.

La advocación mariana convoca a una multitud de cordobeses el 15 de agosto a la procesión que recorre las calles del barrio, merced al esfuerzo y generosidad de los miembros de la junta de gobierno de su hermandad.

Juan Aranda Doncel

ABC Córdoba
Publicado por nazarenodelaO @ 14:11  | Córdoba
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