Han tenido que pasar diez años, pero ayer era el día. La Virgen, en su advocación de Nuestra Señora del Carmen, era proclama a las 13.30 horas Reina. Ayer, la Estrella de los Mares subió a los cielos para acompañar a Nuestra Señora del Rosario a la Virgen del Palma, ambas coronadas. El obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, monseñor Antonio Ceballos Atienza, presidió la ceremonia celebrada en el interior de la Catedral. La imagen de la Virgen, en su paso de palio, ocupaba el lateral derecho. Delante, un pequeño altar presidido por San Dionisio y San Blas.
A las doce comenzaba el ceremonial con la procesión claustral que abrió el guión de la hermandad. Detrás, la junta de gobierno de la archicofradía de Nuestra Señora del Carmen, las coronas de la Virgen y el Niño, y los padrinos de coronación. Después, los acólitos de la cofradía de Piedad antecedían al clero. De fondo, el himno de la coronación. El director espiritual de la cofradía y prior del convento carmelita, el padre Eugenio Más Lacave abrió la eucaristía narrando lo acontecido desde que el Obispado aprobó el decreto y el inicio del Año de Gracia el pasado 8 de diciembre, dando las gracias al obispo «por concedernos algo que tanto anhelábamos». Después, leyó el decreto.
El obispo recordó la devoción de esta ciudad a la Virgen, «tierra de pescadores y marinos, y de gentes del mar». Además, leyó la primera estrofa del himno compuesto por Luis Manuel Rivero, asegurando que gracias a Ella «hay una corriente divina que nace en su parroquia y en su barrio». Monseñor Antonio Ceballos Atienza también tuvo unas palabras de aliento para las familias afectadas por el cierre de Delphi y se mostró preocupado por el momento difícil que está viviendo el cristianismo «por el enfriamiento de la fe».
Coronación
Tras la homilía los padrinos de coronación (las madrinas, las Carmelitas Descalzas, estuvieron ausentes por pertenecer a una orden de clausura), tomaron las coronas de la Virgen y el Niño. Tras bendecirlas, el obispo subió por una escalera -colocada entre el tercer y cuarto varal-, para colocarse junto a la imagen. Juan Zamanillo entregó, primero, la corona del Niño y, después, la de la Virgen, mientras sonaba el Himno Nacional. Después, el coro Medea interpretó el himno de la coronación en colaboración con algunos miembros del coro de El Carmen. En ese momento se produjo una gran ovación espontánea de las más de 1.000 personas que se habían dado cita en la Seo.
A las 14 horas finalizó el acto con el canto de la salve marinera interpretada por todos los asientes entre los que se encontraban la Corporación municipal, el Consejo Local de Hermandades y Cofradías, los hermanos mayores de todas las cofradías pertenecientes al Consejo, los Caballeros y Damas Hospitalarios, representantes de las Hermandades del Carmen de la provincia y de Andalucía, y representantes de la Marina. A todos sorprendió la ausencia del deán de la Catedral, Enrique Arroyo.
Vuelta a su templo
A las cinco de la tarde, la cuadrilla de cargadores dirigidos por el capataz Manuel Ruiz-Gené entraba en la Catedral para realizar la maniobra de bajada del paso del palio desde al altar mayor hasta el pasillo junto a la puerta de Arquitecto Acero. Toda la cuadrilla uniformada para la ocasión: polo azul con el escudo de la archicofradía, pantalones blancos con el lema Carmen Coronada y zapatillas blancas.
Una hora más tarde comenzaban a entrar el resto del cortejo, situado por orden de antigüedad. Desde la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Amor Despojado hasta la Orden Seglar Servitas. Sólo rompían el protocolo la archicofradía del Rosario, por tratarse de una Virgen coronada, los Caballeros Hospitalario y Borriquita y Prendimiento, por pertenecer a la parroquia. También acudieron las hermandades del Carmen de la Diócesis y el Consejo de Hermandades y Cofradías de Cádiz y la Asociación de Vecinos del Mentidero.
A las 19.30 se abrían las puertas de la Catedral. Abriendo el cortejo, la Agrupación Musical de la Sagrada Cena. Después, la cruz de guía del Carmen. Mientras, la cuadrilla de cargadores plasmaba el momento histórico haciéndose una fotografía para el recuerdo. A las 19.45, el capataz Manuel Ruiz Gené -vestido con chaqué- hacía la primera levantá, mientras que los que aún permanecían en el interior de la Catedral rompía el momento con una ovación. El canónico de la Catedral, el padre
José Carlos Muñoz, despidió en la puerta de la Seo al director espiritual y prior de los carmelitas en Cádiz, el padre Eugenio Mas Lacave, dándole las gracias por la visita y la enhorabuena por la coronación.
A las 20 horas, y precedidos por el grupo de acólitos Virgen del Carmen (en esta ocasión les acompañaba un hermano de la Cofradía de la Macarena de Sevilla, Miguel Fernández). La banda de música Maestro Tejera fue la encargada de acompañar musicalmente la procesión interpretando, como primera marcha, Alameda Coronada, compuesta con motivo de la coronación.
La Virgen del Carmen estrenaba para la ocasión el fajín, donado por la familia Alcina, un rosario de coral donado por una devota, unas blondas de la Hermandad de las Aguas, la banda de España, las numerosas insignias y distinciones concedidas en los últimos días y la segunda tanda de la candelería. Además, la candelería de cola cedida para la ocasión por la Cofradía de Jesús Caído y el paso estaba exornado con gladiolos blancos.
Una hora después, la Virgen llegaba a la plaza de Candelaria. Antes, había pasado por la calle Santiago, donde la Cofradía de La Piedad recibió a la Virgen desde la iglesia de Santiago y la Asociación de Vecinos Cádiz Centro había realizado tres alfombras de serrín coloreado con distintos motivos carmelitanos. La lluvia de pétalos de flores fue constante, desde su entrada en la calle Compañía hasta su llegada a la Alameda por el barrio del Mentidero. No hubo calle donde Ella no fuese cubierta con flores. Antes de llegar a la plaza de El Palillero, la cuadrilla de cargadores realizó una de las maniobras más difíciles del recorrido. Un andamio ubicado en una finca en la calle Montañés hacía demasiado estrecha la calle para que el palio pudiese pasar con facilidad. En varias ocasiones los varales tocaron con los balcones y con el andamio.
En el centro
En la plaza de El Palillero llegaba la primera sorpresa musical de la noche. El coro de El Carmen esperaba a su titular en esta céntrica plaza para cantarle ante un público cada vez más numeroso que quería ser testigo de este acontecimiento histórico. El grupo de jóvenes interpretó varios temas dedicados a la Virgen del Carmen. La cuadrilla de cargadores seguía su camino para llevar a la Reina del Carmelo a su casa. El itinerario continuó por la la calle Novena, donde también una joven entonó el Ave María desde los balcones de la Tertulia
Al Palo. En la iglesia de San Pablo, el grupo joven de la cofradía de Ecce-Homo había preparado una petalada con la recibió a la Virgen a su paso por la calle Ancha. La petalada se vio acompañada por las voces del coro Medea. En esta vía que desemboca en el barrio del Mentidero, los balcones estaban engalanados con los reposteros cedidos por la Cofradía de la Amargura de Sevilla. Otros estaban exornados con telas o con flores. A medida que la Estrella de los Mares se acercaba a su barrio, más devotos la acompañaban.
La entrada en San Antonio fue uno de los momentos más emocionantes de la noche. Bajo una increíble entrada triunfal, la Virgen del Carmen se despedía de Cádiz para entrar en su casa. Bajo una iluminación extraordinaria, el cortejo entró en la calle Veedor con la marcha Virgen de las Aguas. Allí la cantaora de flamenco Carmen Jara cantó a la Señora de la Alameda desde la casa donde se fundó el Colegio Médico de Cádiz.
En su barrio
A las 23.43, llegaba al corazón de su barrio, la plaza del Mentidero, entre vítores y lluvias de pétalos de flores. Ya sólo le quedaba recorrer la calle Bendición de Dios para volver a su casa. Las campanas de la capilla del beato fray Diego José de Cádiz no paraban de sonar, al igual que las ovaciones del público que la acompañaba, que cada vez era más numeroso. Casi a la una de la mañana, la Virgen llegaba a la esquina de la calle con la Alameda. El prior carmelita procedió, entonces, a descubrir el mosaico conmemorativo realizado por el imaginero Luis González Rey. A continuación, Mariana Cornejo y Pepi la de Ignacio le cantaron por alegría a la Reina de La Alameda.Con la marcha Rocío, la Virgen coronada llegó a su templo. Dentro, el coro de El Carmen la esperaba para continuar una fiesta que comenzó hace poco más de un año cuando el Obispado aprobó que el Carmen sería la nueva Reina de Cádiz.
La Voz