Con la Virgen del Carmen como Madre y Patrona de la Armada y de las gentes del mar como tema central, el obispo Antonio Ceballos invito en su homilía con motivo de la coronación de su imagen a poner en práctica una equitativa distribución de las riquezas y la participación corresponsable de todos para construir la paz.
El prelado recordó que el carmelita Ismael Bengoechea y el entonces hermano mayor, Manuel Pando, le solicitaron la coronación de la imagen, "que aquí está".
Resumió después todos los actos celebrado por ello, lo que ha motivado que "durante estos días una nota de alegría y esperanza y de auténtica devoción a Nuestra Señora del Carmen han engalanado nuestras calles y plazas", para aludir luego a su Patronazgo, con referencias a Francisco de Cossi y José María Pemán, así como a Juan Pablo II, a San Simón Stock y San Bernardo. "Esta coronación canónica -dijo- tiene lugar en un ambiente eminentemente carmelitano. En Cádiz, el trípode en piedra y espíritu de la fe, de la esperanza y del amor, lo constituyen la Catedral de las Américas, Santo Domingo de la Patrona y el Carmen del mar. El Carmen de Cádiz es un santuario para la fe y un monumento para las bellas artes".
Más adelante dijo que "coronar es culminar una obra importante y la Virgen es la feliz culminación de la obra de Dios en el mundo", añadiendo que la corona es premio, galardón o recompensa: "cuando decimos coronación, queremos decir que María ha recibido del Señor una gloria singular como galardón, como premio y recompensa de su fidelidad".
Es signo de honor, símbolo de dignidad, "que en la frente de María significa su excelsa dignidad de Madre de Dios, su dignidad singular y trascendente, única e irrepetible", y también es signo de martirio. " Los mártires son los "coronados", son corona de la Iglesia y gloria de la humanidad, "no amaron tanto la vida que temieran la muerte".
No olvidó el obispo la situación histórica actual, en la que dijo que "posiblemente los cristianos hoy estamos pasando por las siguientes situaciones: una atonía religiosa, traducida en enfriamiento de la fe e indiferencia, debido al laicismo reinante; una situación de fragmentación o división, y una falta de actualización y puesta al día".
Por todo ello, destacó que la Virgen del Carmen, en el día de su coronación, invita "a salir de esa posible atonía religiosa e indiferencia; a dar un paso agigantado para vivir unidos y en fraternidad apostólica, a entregarnos a la nueva evangelización y a anunciar a Jesucristo con obras y palabras; a realizar un esfuerzo de puesta al día en la formación para el anuncio del Evangelio, de la alegría y de la esperanza, y a vivir el Evangelio, siendo modernos, es decir, a ser santos en el siglo XXI".
Igualmente hizo una defensa de la vida y de la familia, y animó a ser constructores de paz, profundizando en una verdadera y auténtica devoción mariana.
Diario de Cádiz