miércoles, 18 de julio de 2007
Con sus costales, sonrientes y luciendo pendientes. En silencio, sin música, salvo una única marcha de tono casi fúnebre interpretada a la salida del paso. La primera cuadrilla completa de mujeres sacó ayer el paso de Santa Teresa en el cortejo del Carmen del Santo Ángel, un templo blindado para los objetivos indiscretos. La expectación -o el morbo, según se entienda- era grande en la calle Rioja al filo de las ocho y media de la tarde. No era la primera vez que se veía a mujeres con un costal -ya se pudieron ver tres en la salida en febrero del Niño Jesús de Praga-, pero sí la primera en la que un paso al completo era portado por mujeres. Y el paso salió como todos. Se oyeron bromas en voz baja y algunos elogios sobre la forma de andar de la cuadrilla. Siempre de frente, como la ilusión de todas en cada levantá. Un comentario resulta previsible: "No se nota que sean mujeres".

Detrás del paso formaron las de relevo. De blanco, con sus pendientes, su sonrisa orgullosa. "Vamos muy contentas". Algunos aprovechan los huecos de los respiraderos para captar la foto de la costalera trabajando. Hay hasta una cámara de televisión, algo absolutamente inusual, al igual que la cantidad de público aglomerado en torno al templo para presenciar la salida. Cuando aparece el segundo paso, el de la Virgen del Carmen a los sones de la Salve Marinera, algunos andan despistados: "¡Que este no es! Que este paso lleva hombres, el de las mujeres va ya por la plaza".

El paso que llevan las costaleras, el de Santa Teresa, va sin música, pero con un buen cargamento de bebidas por aquello del calor. La comitiva lleva una gran cantidad de agua y de bebidas isotónicas. La temperatura no es excesivamente alta, pero el ejercicio y el desgaste físico aconsejan para las costaleras una hidratación continua. Los comentarios no sólo los generan las costaleras, sino la muy llamativa iconografía del paso, con la santa de Ávila y un ángel, que verdaderamente no resulta muy familiar para el público cofradiero.

El capataz manda parar y, como en las cofradías serias, mira de inmediato al frente y cruza los brazos:“Todo va muy bien. Ya veremos al final”. Parco en palabras, que no es cuestión de alimentar más morbo del debido haciendo declaraciones en plena calle. Hay más gente que nunca en Rioja. Sobre todo, mucho trípode. Las primeras fotos digitales enseñan un paso avanzando entre cierta bulla. Inédito. Las costaleras guardan la compostura e intercambian comentarios con los costaleros. Ellos llevan el costal mucho más ceñido a los ojos que ellas. Tienen que ir con la cabeza muy levantada para tener cierto ángulo de visión. Ellas, cada una con un tipo de pendientes, lo lucen de forma mucho más natural, con el rostro despejado. Detalles frívolos, tal vez, pero ayer tocaba fijarse en ellos.

Diario de Sevilla
Publicado por nazarenodelaO @ 14:56  | Sevilla
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