La devoción carmelita en el centro de la ciudad tiene su epicentro en la cinco veces centenario parroquia de los Santos Mártires. Al cuidado de la hermandad de los Remedios recibe culto la preciosa talla de la Virgen del Carmen. Durante estos días fieles y devotos acuden a felicitar a la Madre del Monte Carmelo, quien viste sus mejores galas.
Sencillo altar, pero lleno de elegancia, como es norma de la casa, donde Nuestra Señora del Carmen llena su capilla. Dos arbotantes dorados alumbran a la Señora y a su Divino Hijo.
El Santo Escapulario de la Virgen del Carmen puede ser besado en estos días en los que la Virgen celebra sus cultos, pero sin duda el mejor regalo que nos hace la Virgen es el Santo Niño del Carmelo, una preciosidad de talla salida de las manos de Francisco Romero Zafra.