Pueden parecer bichos raros en una sociedad descreída pero son bastante más normales de lo que pueda creerse. Cofrades, scouts e, incluso, aquellos otros jóvenes que, yendo más allá, tienen inquietudes vocacionales cargan su mochila con lo propio de su edad pero también con su fe, a la que han decidido no dar vacaciones. Campamentos y convivencias comenzaron a evidenciarlos en su salsa en los primeros días de julio.
La Sierra de Gredos, localidades serranas más cercanas como El Bosque o Benaocaz y, para no ir más lejos, la propia Cartuja de Santa María de la Defensión nos los han ofrecido durante estos días disfrutando de los deleites del verano. Pero para ellos este tiempo lo es también de encuentro, en otros marcos desde luego, con una condición cristiana que cultivar igualmente en campamentos y convivencias. Son cofrades, miembros del Movimiento Scout Católico o, incluso, aspirantes a seminaristas. Pero también son jóvenes. Y demuestran que, en un mundo como éste en el que viven, todo ello se puede dar la mano cohesionando las manifestaciones de su disfrute con la argamasa de los valores cristianos que en estas citas estivales tampoco faltan.
En lo que va de mes de julio han sido varias las estampas que ya han sido brindadas en este sentido. Y a cual más gratificante. Quizá, eso sí, la más llamativa de todas ellas, por cuanto ofrece a los chicos y chicas ante posibles opciones cuya radicalidad parece extrañar cada vez más, haya sido la Convivencia Vocacional. Unos veinte jóvenes han permanecido cinco días -entre el 2 y el 6 de julio- en el monasterio de La Cartuja en una cita que alcanza ya su décimo séptima edición bajo la organización del Seminario San Juan de Ávila y la Delegación Episcopal para la Pastoral Vocacional. Ignacio Gaztelu, el rector del primero, y Manuel Gómez-Tavira, el titular de la segunda, han velado en todo momento para que todo salga como se había planeado.
candidatos a cura
Son chicos, éstos primeros, de entre catorce y diecisiete años que disponen de cierta inquietud de ser sacerdotes. Son monaguillos, que ejercen o que han ejercido, en localidades de toda la Diócesis como Bornos, Arcos de la Frontera (parroquias de María Auxiliadora y San Francisco), Villamartín o El Puerto de Santa María (de la Prioral, La Palma y San Marcos y El Carmen). Encuentros de profundización y reflexión, diálogos fecundos con las Hermanas de Belén -cuyos testimonios disfrutaban allí mismo -, tiempo de ocio y dispersión han dado contenido a una cita que ha contado también con el propio obispo diocesano. Monseñor Juan del Río les giró visita al final y posó con ellos para la posteridad.
Quizá más secularizados que los anteriores, críos en cualquier caso de nuestras barriadas más periféricas, los niños de las hermandades y cofradías parecen diferentes aunque, en el fondo, también tienen en su credo un sustrato sobre el que anclar su vida. Habiendo dejado de lado el Consejo Local de Hermandades y Cofradías una iniciativa que cumplía ya doce años de frutos ciertos, dos de las hermandades más recientemente erigidas, las del Soberano Poder y el Consuelo, apostaron porque sus críos "de La Granja y El Pelirón", así como cuantos de otras cofradías como La Borriquita, Transporte, Coronación de Espinas, Viga, Cristo de la Expiración o Soledad lo han deseado, no se quedaran sin un verano con claras referencias cristianas. Dios no se va de vacaciones, les aseguran.
Paso a paso
El Bosque asistió, el pasado fin de semana a tres días de formación que contemplaron el Paso a paso, publicación convertida en el paradigma de cómo acercarse catequéticamente a los cofrades utilizando sus elementos más genuinos para descubrirles la fe. Entre las cabañas de madera y la piscina, todo un mundo crecía pleno de estas propuestas junto a otras como los talleres de Historia de la Semana Santa, floristería cofrade o costales y molías. Y el tono lúdico de una vibrante gymcana haría las delicias de aquellos que eran capaces de despendolarse entre juegos y pruebas y de, como no, centrarse en una celebración de la misa que contó con el sacerdote Eugenio Romero incluso para la confesión en pleno campamento. No muy lejos, y también el pasado fin de semana, los cofrades del Perdón lo aprovechaban en Benaocaz y con similar tono.
Otros destinos pueden permitirse aquellos que, reyes desde luego de la acampada desde que fueran creados por la iniciativa de Baden Powel y miembros del que sin lugar a dudas debe considerarse movimiento juvenil de mayor presencia dentro y fuera de la Iglesia, tienen en el escultismo una referencia de vida. La Sierra de Gredos, por ejemplo, recibe este año a los chicos del Movimiento Scout Católico del grupo de la parroquia de San Benito, uno de cuantos salpican cada localidad de la Diócesis Asidonense–Jerezana. Otro cabo de barrio, en cualquier caso, presente en una de las propuestas que muestran a los jóvenes dispuestos a algo más que a dejar pasar la estación estival dejando en vacío el sitio que en su mochila vacacional haya para una vida de fe que es acompañada desde los distintos carismas eclesiales a los que cada uno pertenece.
Jerez Información