Es prácticamente una idea que ronda por la cabeza de muchos hermanos de la Cena desde que en junio de 2005 se produjo el traslado desde la capilla de la Estación hasta la casa hermandad, en la calle Compañía. La junta de gobierno de la cofradía se ha tomado en serio la posibilidad de llevar a los sagrados titulares a la parroquia de los Santos Mártires, y abandonar así el salón de tronos, donde se encuentran en la actualidad.
El hermano mayor de la corporación penitencial, Francisco Aguilar, explica que es necesario ofrecer un culto más apropiado a las imágenes en el interior de un templo. De este modo, el colegio apostólico al completo y la Virgen de la Paz podrían disponerse en la capilla de la Virgen Milagrosa, en la nave izquierda, junto a la del Sepulcro. Se trata de la capilla más antigua de los Mártires, datada en 1530, fundada por testamento del regidor Rodrigo Álvarez de Madrid y que en la actualidad cuenta con un retablo de madera tallada y dorada, obra de Pedro Pérez Hidalgo.
Otro de los motivos del cambio radica en que la cofradía pretende convertir la casa hermandad en un museo visitable. Para ello, se ha solicitado una subvención al área de Turismo del Ayuntamiento de Málaga. Las imágenes evitarían así el tránsito permanente de turistas a la nueva instalación museística.
La intención de la junta es consensuar esta decisión con los hermanos. Después del verano podría convocarse un cabildo extraordinario para aprobar este traslado, que cuenta ya con el visto bueno del párroco de los Mártires, Federico Cortés. A partir del consentimiento de los hermanos, se trasladaría la solicitud formal al Obispado, para que diera autorización al cambio de sede. La junta de gobierno ha realizado incluso un fotomontaje y ha comprobado las dimensiones de la capilla para acoger a todas las imágenes.
Otro de los proyectos de envergadura de la hermandad de la Cena es la restauración del trono del Cristo. La cofradía cuenta ya con un informe y presupuesto de Manuel Guzmán Fernández, hijo de Manuel Guzmán Bejarano, autor de las andas en 1970, que, según informó el hermano mayor, "está entusiasmado con la idea de poder intervenir en este trono, el de mayores dimensiones que ha salido del taller del maestro".
La idea primitiva era practicarle un nuevo dorado. Sin embargo, el diagnóstico de Guzmán Fernández asegura que éste, además de ser muy valioso, se encuentra en perfectas condiciones.
Los principales desperfectos se hallan en la zonas lisas, que se incorporaron en una ampliación provisional, para el mejor acoplamiento del grupo. El taller aún conserva el proyecto primitivo, por lo que la intervención incluiría nuevas piezas talladas y doradas, y la limpieza y refresco de la talla antigua. Podría empezar tras el Jueves Santo de 2008.
La Opinión de Málaga