De nuevo una cofradía ha sufrido daños en su casa de hermandad. La Hermandad del Prendimiento teme por la pérdida de su sede debido a la multitud de fisuras que está sufriendo la finca ubicada en la calle Bendición de Dios. Ante la gravedad, han sido los propios hermanos quienes han iniciado las obras de rehabilitación de uno de los pisos, según narró el hermano mayor del Prendimiento, Julio Llopes, que se mostró muy preocupado por el estado del inmueble. El grupo joven de la hermandad es el que está realizando estos trabajos en colaboración con un hermano que ha donado el pladur para la obra, señaló Llopes.
Llopes comentó que desde hace varios años han visto cómo iban creciendo las grietas en la finca, que comprende dos pisos y el campanario. Sin embargo, el hermano mayor del Prendimiento apostilló que «nunca hemos hecho nada porque el edificio pertenece al Obispado de Cádiz y Ceuta, y deben ser ellos los que se encarguen de la recuperación de la casa de hermandad y la capilla».
La humedad comenzó a afectar a las paredes y los muros, y el techo del piso superior se vencía cada vez más hasta que tuvieron que colocar puntales. «Intentamos arreglar el mal estado de la azotea colocando tela asfáltica, pero todo ha sido inútil, porque ya es imposible acceder al segundo piso».
Ante la precariedad del inmueble, la hermandad del Prendimiento solicitó hace unos meses ayuda al Ayuntamiento de Cádiz. Sin embargo, allí no recibieron la colaboración deseada, ya que argumentaron -según explicó el hermano mayor de la cofradía- que el edificio pertenecía la Diócesis y debían ser ellos quienes solicitasen las ayudas para la rehabilitación del edificio. Al respecto, Julio Llopes apostilló que «hay un vacío con respecto a la propiedad de la casa de hermandad». Así, y según relató, el inmueble aparece en el catastro como propiedad del Obispado, pero, según Llopes, en la Diócesis le aseguran que allí no hay nada. La hermandad sólo tiene constancia de que el Obispado cedió en su día el edificio en usufructo, pero no hay más referencias al asunto. Sólo les propusieron que pidiesen ayuda al barrio para arreglar la casa de hermandad, «pero parece que el Obispado no conoce las carencias del Mentidero», apostilló Julio Llopes. Este medio se puso en contacto con el responsable de Patrimonio del Obispado, José Carlos García Solano, quien únicamente confirmó que el edificio pertenece a la Diócesis, ya que «oficialmente» no tenía constancia de nada más.
Al mismo tiempo, la hermandad no ha cesado en pedir ayudas y solicitó una subvención a la Diputación y la Junta, pero en ambas le contestaron que debían solicitarla a través del propietario del inmueble. Por otra parte, la hermandad ha solicitado colaboración a entidades financieras, que se han negado, y ahora sólo esperan la contestación de CajaSol.
La Voz