Mañana de Corpus la del pasado domingo, tras el Pontifical presidido por el Obispo de la diócesis, Antonio Dorado Soto, para quien posiblemente fuese su última festividad del Corpus Christi como máximo responsable de la iglesia malagueña, pues se espera su relevo como Obispo de Málaga para antes de que acabe el año, tras la misa, comenzó la procesión por las calles de la ciudad.
El Ayuntamiento había colocado toldos y engalanado balcones en calle Larios, los toldos especialmente fueron agradecidos por los integrantes del cortejo y el público asistente. Largo fue el cortejo, compuesto en su mayor parte por cofradías y hermandades.
Ocho altares se instalaron en este año, Sentencia en calle San Agustín, los Remedios en calle Granada, cuyo altar presidía Santa María Reina, en esta misma calle y en la confluencia con calle Santa Lucía el estandarte de la Patrona que representa a Santa María de la Victoria ante San Francisco de Paula, presidía el altar montado por El Cabildo.
En la Plaza de la Constitución, el Señor de la Cena presidía el altar de la Agrupación de Cofradías. En calle Larios, tres altares, de la Asociación de San Andrés, de Humildad y Paciencia y la Virgen de la Encarnación.
El último altar fue el de la Adoración Nocturna en las escalinatas de la Plaza del Obispo, donde la imagen de San Francisco de Paula, patrono de la ciudad y que en este año se cumplen 500 años de su fallecimiento, cedida por la hermandad del Monte Calvario, presidía este altar.
Todos los que puedan aportar algo para recuperar el esplendor que esta festividad tiene que tener en Málaga, deben hacerlo. Quizás la solución pase por una mayor implicación de las cofradías, que en eso de hacer procesiones son especialistas. A ello quizás le beneficie un nuevo Obispo, que si es el de Jerez como apuntan todas las quinielas, sabe muy bien como lograr que las hermandades participen en el Corpus y como relanzar esta fiesta.