lunes, 11 de junio de 2007
El Corpus siempre ha sido una jornada de estrenos, y el celebrado ayer estrenó recorrido. Unos andamios instalados a destiempo obligaron a modificar el itinerario de la procesión eucarística, que este año abandonó Cardenal Zapata y San Agustín para inventar el paso de la Patrona y de la Custodia por Santo Cristo, Manzanares y Sánchez Barcáiztegui. Un itinerario improvisado que causó buena impresión entre los asistentes y los participantes de la procesión y que bien puede convertirse en una alternativa a tener en cuenta para la procesión de los próximos años.

Antes de la procesión, a las diez en punto de la mañana, se iniciaba el pontifical, presidido por el obispo diocesano, que minutos antes llegaba a la Catedral acompañado de los canónigos José Vizo y José Carlos Muñoz. Seguidamente lo hacia la Corporación Municipal bajo mazas, encabezada por la alcaldesa Teófila Martínez, que entró en el primer templo al son del himno nacional, interpretado desde la plaza por la Escuela Taller Banda Municipal, siendo recibida por los canónigos Balbino Reguera y Óscar González Esparragosa. También asistirían al pontifical el almirante jefe de Acción Marítima de Cádiz, Luis Nuche del Rivero, y el subdelegado de Defensa, capitán de navío Joaquín Arcusa.

A esa hora eran contadas las personas que se encontraban en la plaza de la Catedral, mientras que en el templo ocupaban lugar destacado los miembros del Secretariado Diocesano y del Consejo de Hermandades y Cofradías, así como los hermandades mayores y las representaciones de diversos organismos eclesiales.

Con el prelado concelebraron el deán del Cabildo, Enrique Arroyo, y capitulares, así como diversos sacerdotes, actuando Rafael Vez como maestro de ceremonias y cantando el coro Virgen del Patrocinio.

Sobre las once de la mañana llegaba a la plaza de la Catedral para participar en el cortejo eucarístico un numeroso grupo de niñas y niños de primera comunión, que habían participado en una eucaristía en la iglesia de San Juan de dios, presidida por el vicario general, Guillermo Domínguez Leonsegui. Diez minutos después, mientras que se distribuía la comunión en el pontifical, el paso con la imagen de la Virgen del Rosario, que estaba situado a la izquierda del altar mayor, bajaba la rampa hacia la plaza. La imagen estrenaba una mantilla de encaje, a juego con sus puños, donada por Silvia Reyes, y el bastón de mando lo portaba un ángel situado en el frontal del paso.

A las once y media finalizaba la misa pontifical y el Santísimo era llevado bajo palio hacia la custodia, mientras que los asistentes entonaban cánticos eucarísticos. José Julio Reyeros dirigía la custodia, que escoltaba personal de la Armada, y a la que seguían una amplia representación de los Caballeros Hospitalarios, vistiendo chaqué, y las autoridades militares y civiles. La marcha Palma coronada, interpretada por la Escuela Taller Banda Municipal, era la primera de las composiciones que sonaron tras la Custodia, que iniciaba su recorrido a las doce menos cuarto de la tarde.

Unos minutos antes, la cabecera del cortejo ya discurría por la calle Santo Cristo y Manzanares, inéditas hasta ahora en la procesión del Corpus y una de las grandes novedades del día de ayer. Guiones y cirios de las distintas hermandades componían el grueso del cortejo, que en muchos de sus tramos presentaba unos cortes que se hicieron excesivamente largos mientras que el paso de la Patrona superaba la estrechez de Santo Cristo. De hecho, la penúltima de las cofradías que precedían a la Virgen del Rosario (la del Nazareno) marchaba por la calle San Francisco mientras que la siguiente (Vera–Cruz) discurría aún por Santo Cristo.

Entre estas hermandades desfilaba por primera vez la hermandad de Jesús Despojado, una semana después de la toma de posesión de su primera junta de gobierno. No participó en la procesión, sin embargo, el estandarte de la archicofradía del Rosario, que debería preceder el paso de la Patrona. Con paso lento y suaves mecidas, la cuadrilla comandada por Juan Pidre avanzaba por el final de Santo Cristo para enfilar la calle Manzanares, acompañada por los sones de la marcha La Macarena, de Paco Lola.

El segundo tramo del cortejo, el que discurre entre la Patrona y la Custodia, encontró menos parones en su camino hacia la calle San Francisco, mientras que el sol y el calor se hacía cada vez más presente ante la ausencia de toldos en buena parte del recorrido. Desfilaban aquí las hermandades sacramentales, todas con las insignias relativas a este título, los seminaristas con alba y representantes del clero diocesano con alba y estola, alguna de ellas con bordados.

El arcipreste de Intramuros, Rafael Fernández Aguilar, y el rector del Seminario, José Manuel Daza, sujetaban las maniguetas de la Custodia de plata, que en la plaza de San Juan de Dios tuvo dificultades para pasar por debajo de los toldos, necesitando incluso de la ayuda de unas pértigas para elevar la altura. Los Seises de la Catedral acompañaban con sus cantos el andar del Santísimo Sacramento, cerrando el cortejo un grupo de fieles y representaciones de la Orden de Caballeros Hospitalarios (curiosamente colocados detrás de la Custodia) y de la Corporación municipal, que con la procesión del Corpus cerraban sus cuatro años de mandato, despidiéndose en la jornada de ayer varios de los concejales actuales, como Francisco Carnota, Ana Peral, Eloísa Zilbermann, Rosario Soto y Carolina Martínez.

No vistieron de chaqué los ediles gaditanos, como tampoco lo hicieron los tres miembros que representaron al Secretariado Diocesano. Por contra, sí vestían esta indumentaria los actuales mandatarios del Consejo de Hermandades (delante del Secretariado) y los integrantes de la Orden de Caballeros Hospitalarios (que figuraban por delante de la corporación).

Apenas dos horas empleó la procesión del Corpus en recorrer el nuevo itinerario. A la una de la tarde, el cortejo subía la rampa de la Catedral al mismo tiempo que guiones, estandartes, varas y cirios abandonaban el primer templo por las puertas laterales. La Patrona cruzó la plaza de la Catedral a paso de tambor, entrando en la Seo con la marcha Encarnación coronada, cuya parte coral interpretaron los propios músicos de la banda ante un impresionante silencio que rompió en aplausos. Por su parte, la Custodia concluía su recorrido a la una y veinte, tras lo cual el obispo procedió a impartir la bendición con el Santísimo. Un año más, el Corpus en Cádiz había llegado a su fin.

Diario de Cádiz
Publicado por nazarenodelaO @ 12:38  | Cádiz
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