viernes, 08 de junio de 2007
Día grande en Granada, olor a incienso en la Catedral y a plantas aromáticas en el asfalto de las calles céntricas de la ciudad, sol radiante y ni atisbo de una sola nube en lo más alto del cielo, mujeres engalanadas con mantillas blancas y blusas de flores, cortejo interminable de procesiones y órdenes religiosas, un centenar de niños con el traje de la primera comunión y grandes banderas de España por decenas de balcones.

Fue el día grande de Granada y Granada lució sus mejores galas, fue el día del Corpus Christi y ya desde primeras horas de la mañana el centro de la ciudad respiró tradición por todos sus rincones.

Casi una hora antes de la misa del Corpus, que comenzó a las diez de la mañana con un gran despliegue mediático, los bancos de la Catedral se encontraban absolutamente llenos. Por una vez, se cumplió el dicho de que a quien madruga Dios le ayuda, y los más tempraneros ocuparon sus plazas de privilegio en la eucaristía, que se prolongó durante hora y media y en la que el arzobispo, Francisco Javier Martínez, dejó bien a las claras el eterno debate entre fervor y fiesta.

Ante el murmullo incensante, el prelado estuvo a punto de detener la eucaristía: "Quien se haya equivocado de lugar y quería ir a la feria puede marcharse, la eucaristía no es compatible con ese rumor de terraza de restaurante". Se hizo el silencio, pero tras el multitudinario reparto de la comunión, Francisco Javier Martínez llamó la atención sobre si era "más importante el traje de la señora de adelante o pedirle al Señor por la alegría inmensa" que representa la festividad religiosa. Alegría inmensa que se pudo personificar en la figura del alcalde de la ciudad, José Torres Hurtado, que durante la procesión recibió numerosos "enhorabuenas" del público que correspondió con corteses saludos, escoltado por los tenientes de alcalde Sebastián Pérez y Juan Antonio Mérida.

Por lo demás, más de cien párrocos de la ciudad, 32 hermandades de penitencia -entre ellas la Santa Cena, Escolapios, Cañilla, San Agustín, Aurora y Rescate- y seis de gloria también formaron parte del cortejo portando sus respectivos estandartes.

Conforme avanzó la procesión, el vuelo de pétalos rosas y blancos al paso del Corpus, los cantos religiosos a la custodia y los abanicos tomaron protagonismo. A las dos de la tarde, Granada rompió en aplausos y lágrimas a la entrada del Corpus Christi a la Catedral bajo los sones de la banda municipal y del canto del tantum ergo: que la fe preste a los ojos la visión con que mirar.

Granada Hoy
Publicado por nazarenodelaO @ 14:07  | Granada
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