El Rocío está lleno de símbolos y ritos que se pierden en el tiempo y que encuentran su punto de lógica en las costumbres de cada hermandad. Es lo normal cuando nos situamos en un acontecimiento ancestral que tiene en la devoción y la creencia su puntal más importante pese a que las modas lo sitúen en el escalafón de los estereotipos de esta tierra andaluza. Por ello, el Simpecado es la referencia de la Virgen, es el emblema de la hermandad y es el que tira de la caravana por los caminos. Es la misma Blanca Paloma sobre un paño de ricos bordados y símbolos genuinos de cada tierra. Mientras más antiguo es, más gana en los sentidos del rociero como la enseña que señala la militancia mariana y, en el caso de Jerez, de su tierra. En Santo Domingo se ha quedado aquél que hizo tantos y tantos caminos; el que en la modestia de sus hechuras se había labrado una estela de devociones y caminos como el activo más importante del morado de su terciopelo. Pero hoy Jerez estrena su enseña inmaculista con el orgullo de que lo nuevo es herencia de tres cuartos de siglo de trayectoria rociera. En este 2007 la obra creada por Fernando Calderón ha empezado a crear su propia historia; ha empezado a coger la pátina del camino y de las oraciones, de los cantes y de los sueños del romero que mira al oro y al terciopelo de la Virgen, labrada por Jesús Domínguez, para pedirle todo lo que en el corazón atesora. Fernando Calderón es por tanto un hombre feliz. Con su gente de Al Alba está haciendo el camino y casi sin creérselo tiene que pellizcarse para ser consciente de que la imagen "titular" de Jerez ha salido de su taller. "Es un orgullo y cada vez que me acerco al Simpecado me doy cuenta de la trascendencia de lo que hemos hecho", dijo el bordador jerezano en las arenas de Doñana en un año muy especial para él. En cuanto a la técnica empleada no se han escatimando medios materiales. Lleva doce racimos de uvas alrededor de la Virgen por los doce apóstoles; lleva hojilla, canutillo, cartulina, sedas y oro para que el Simpecado de Jerez de sus 75 años sea el recuerdo perenne de la continuidad del Rocío. Una obra que encaja perfectamente en la carreta. "Hasta ese punto lo hemos cuidado en el diseño para que la armonía no se rompa". Así se está escribiendo el presente; creando un pasado y una historia propia para el Simpecado que señala la continuidad rociera de Jerez.
No abre etapas nuevas. Sencillamente sigue la estela y recibe la herencia de muchas décadas cuya consecuencia es el presente
Diario de Jerez