viernes, 25 de mayo de 2007
La jornada amanece como un guiño a la esperanza. Como un guiño de esperanza. La noche queda atrás en ese visto y no visto de lo efímeramente perdurable. Todo clarea desde las perspectivas del mañana. De mañana y pasado mañana. Porque sin duda desandamos la cuenta atrás. La romería despierta cuajada de entusiasmos. La somnolencia se torna espabilamiento. Existe como una rejuvenecida inclinación a las caras lavadas y a la algarabía de los buenos momentos. Es jornada de Misa de Marismillas. La noche había dejado atrás una estela de frío, quizá de demasiado frío, tanto como para cortar e incluso coartar los impulsos del cante íntimo.
Hay quien define esos instantes como saboríos. Y el término nace entonces, jerezanamente, en los labios de José María Núñez, el pregonero del año pasado y uno de los firmes baluartes del coro de la Hermandad de Jerez: "Es que los jerezanos tienen su especial idiosincrasia, le tenemos mucho miedo al qué dirán y, claro, como no nos tomemos dos copitas" pues no hay manera de que nos animemos. Por eso digo yo que el Rocío, con frío, es un Rocío muy saborío. Porque con frío no hay ganas de beber. Y sin bebida no hay diversión. Y sin diversión nadie canta nada. Algo de esto pasó anoche, que fue una noche saboría por el frío".

La Misa de Marismillas es oficiada por el obispo de la diócesis Juan del Río Martín. De nuevo aborda el prelado las esencias del Rocío. De sus secretos. De la autenticidad de quienes peregrinan por amor. El obispo es noticia estos días en la familia rociera. Concretamente en la familia de la Hermandad de Jerez. Por dos motivos principales. El primero, por la petición elevada en la Misa de Romeros, desde Santo Domingo, al hermano mayor de la corporación jerezana Francisco Gómez. Una petición a modo de sorpresa que solicitaba la máxima colaboración de la Hermandad en aras de la nueva construcción de la parroquia del Rocío. "Qué mejor acto del setenta y cinco aniversario", señalaba entonces la autoridad eclesiástica. Pero también don Juan es centro de la inquietud general. Ha saltado la noticia días atrás acerca de su posible traslado al obispado de Málaga. Que poco tiempo le resta ya entre los vecinos de Jerez. La rumorología se ha extendido como la pólvora. Y por supuesto los romeros se preguntan al respecto. Pero nos acercamos a su talante cercano. Indagamos incluso a niveles confidenciales. Y el obispo niega cualquier posibilidad en este sentido. Cualquier oficialidad, por decirlo en términos más aproximativos.

La jornada transcurre con tranquilidad. Relajamiento y devoción siempre a prueba de bombas. Se echa de menos a las camareras. Reyes Domecq y Avelina. El año que viene será. La carreta reluce como los rayos de su expectación. Y las sevillanas al socaire del gozo de quienes ya cantan con la sensibilidad a flor de piel. Son los muchachos del coro Al alba: "Setenta y cinco años viniendo, Madre, por las arenas".

Pues sí, un simpecado nuevo con motivo de la celebrada efemérides. Precisamente uno de los componentes del Coro Al Alba, Fernando Calderón, es el autor del bordado de esta pieza que centra todas las atenciones de la comitiva: "Estoy contentísimo con el resultado. Los comentarios han sido muy buenos desde el día de la bendición. Pero estaba intranquilo porque jamás fue probado encima de la carreta. Y entonces, hasta el miércoles, no supe si quedaría bien encajado, desconocía qué efecto tendría en el conjunto de la carreta. Y la verdad es que ha quedado espléndido. Este año es un año muy especial para la Hermandad y también lo es para mí. Mucho".

José Mari Nuñez vuelve a nuestro recaudo. Siempre supone un placer charlar con él. No tiene pelos en la lengua a la hora de criticar en sentido positivo. Porque José Mari quiere con locura a la Virgen del Rocío y a su Hermandad y por esta razón está más que facultado para valorar aquello que puede corregirse: "Hace muchos años que no vivo un Rocío con todo el mundo entregado alrededor del Simpecado. Hay muchos que vienen con la Hermandad de Jerez, y me parece estupendo. Pero el auténtico rocierismo de algunas personas se nota o no se notan en detalles como la entrega delante del Simpecado. Yo me muero de envidia sana cuando veo a todo Sanlúcar, a todo el pueblo entregado, cantando abiertamente, delante de la carreta del Simpecado. Constantemente. Esto lo echo en falta aquí. Y lo digo desde un punto de vista positivo".

Este joven veterano sabe lo que dice. Y también sabe cuanto calla. Porque callar, lo que se dice callar, también calla su voz al cante a favor de la Misa del Real. "Ya no tengo veinte años y debo guardarme para entonces. Debemos estar al cien por cien para ese momento. Y no me cuesta no cantar durante el Camino. Es un acto de responsabilidad para que nuestros hermanos jerezanos estén orgullosos en esa Eucaristía tan importante. Ya me hartaré de cantar a la vuelta. Eso seguro".

El Rocío es detalle de intimidad. Y es confesión. Y es cohesión. Se comenta la caída que tuvo anoche Rafael Mateos de su caballo. Y su urgente traslado al Hospital de Jerez, donde se recupera de una fisura en la pelvis. En principio todo parecía indicar que se trataba de una rotura pero finalmente no ha sido así. Mala suerte. Todos desean la mejor de las recuperaciones para quien fuera Hermano Mayor de la Hermandad de Jerez hace algunos años.

La pernocta se hará en la Carbonera. Hay que levantarse temprano al día siguiente. Queda mucha dureza de Camino. Dureza física sobre las blandas arenas. El Rocío también es contraste. La fraternidad reina a la orden del día, de cualquier día. Jerez avanza tranquila e ilusionada. Su Hermandad mira al horizonte. Y descubre la línea divisoria que une la promesa con la presencia de la Reina de Almonte. A mayor gloria del Pastorcito Divino.

Jerez Información
Publicado por nazarenodelaO @ 12:52  | Jerez
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