Segundo sábado de mayo y como es tradicional, desde Capuchinos salió en procesión la Divina Pastora de las Almas. A las siete de la tarde asomaba la cruz parroquial a la plaza de Capuchinos, la banda de cornetas y tambores de Cristo del Mar llegaba en esos momentos. Poca gente a la salida, quizás el año con menos público que recordemos, no sabemos si influiría en ello el calor que hacía.
El cortejo estaba integrado por representaciones de diversas hermandades de gloria, niños de comunión y hermanos de la congregación portando cera. Seis ciriales antecedían al trono de la preciosa Pastora, que estrenaba mantolín.
La Divina Pastora es Patrona del Deporte y está vinculada al Málaga C.F. y ayer sin duda la Virgen ayudó al equipo, que antes de que saliese la Virgen perdía 0-2 y fue salir la procesión y remontar el partido.
La procesión pasó por el Santuario de María Auxiliadora, que celebra su centenario de Coronación Canónica. Frente al Santuario recibió la Pastora la primera petalada de la procesión. Es esta una procesión de reencuentros para los cofrades, la primera tras la pasada Semana Santa, y en ella vuelves a ver a muchos que hacía ya tiempo no veías.
Los cables dieron problemas a la Congregación, pues unos cuantos tuvieron que sortear, no sin dificultades. En alguna calle se encontraron con hasta 3 cables. Marchaba la procesión más seria que alegre, algo que nadie terminaba de entender.
La banda de la Expiración marchó tras el trono. Parece que se encuentra en fase de remodelación esta banda, pues el número de miembros era bajo para lo visto en Semana Santa, y eso se notó en la fuerza con la que sonaban las marchas. Sonó muy flojita la banda, a veces costaba saber que marcha interpretaban. Sobre el repertorio hay que destacar que creemos que sonaron en demasía marchas clásicas o pocos alegres, que no pegaban mucho con el carácter de la Pastora.
En calle Tizo empezó a animarse la procesión, y en el saludo a la Piedad hubo un pulso que sorprendió a la gran mayoría. Después sería el turno de San Felipe y vuelta al barrio tras subir Dos Aceras con Alma de la Trinidad. Fuegos artificiales y un nuevo pulso antes de entrar nuevamente en su iglesia. Casi eran las doce menos cuarto cuando la primera procesión de gloria finalizaba.