domingo, 29 de abril de 2007
Cielo gris, tarde de incertidumbre. Nueva Esperanza había decidido retrasar su toma de decisión una hora. Los pronósticos anunciaban que la tarde mejoraría, aún había esperanza. Desde Nueva Málaga se contemplaban nubes y claros, nervios entre los cofrades y un barrio volcado que esperaba la salida de su hermandad.

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Llega la hora establecida para decidir y la tensión aumenta. Todos pendientes de una señal, de una información, de un dato que indicase la buena nueva o la más temida de las noticias. Sonrisas, alegría, júbilo. La hermandad había decidido salir. En un cuarto de hora estarían en la calle. Pero la alegría fue efímera. Lo que tardó en conocerse que la hermandad saldría y las primeras gotas de lluvia empezaron a caer. Así no podían salir. Nueva reunión de la junta de gobierno.

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Nadie daba crédito a lo que pasaba. Nuevamente tensión y nervios. Llamadas al resto de hermandades pues en caso de salir necesitaría hacerlo más tarde. División de opiniones en las respuestas que recibían. Teniendo en cuenta la inestabilidad meteorológica, la distancia que les separa del centro y la dificultad de encontrar refugio en caso de lluvia, Nueva Esperanza decide no salir. Y en eso que escampó.

La decisión de la junta de gobierno parece que no fue comprendida por un grupo de hombres de trono que se empeñaban en mecerlos o incluso en salir por el barrio. Costó convencerlos. A nadie le gusta tomar la decisión de no salir, pero para tomarla hay que hacerla con la razón y no con el corazón.

Mientras esto pasaba, en San Julián la incertidumbre hacía acto de presencia. Eran los próximos en salir y tenían que decidirse. La respuesta fue afirmativa, y harían el recorrido completo, no como se había barajado de acudir sólo a la Catedral para realizar su estación de penitencia. Alegría en San Julián, la posiblemente última salida de las Penas desde este templo iba a producirse.

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Se abren las puertas de la iglesia del antiguo hospital y suena la marcha que Abel Moreno dedicase al portentoso Crucificado de la Agonía, mientras, el cortejo avanza hacia Carretería. Se aproxima el trono del Señor, hundido en el monte de rojos claveles, y tras las maniobras pertinentes, no exentas de emoción y dificultad, el Cristo de la Agonía está en la calle.

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Magnífico friso el que llevaba el Señor de la Agonía, quien poco a poco recupera su altura normal en el trono. La Banda de Cornetas y Tambores de la Esperanza comienza a interpretar sus notas llenas de amor y de cariño hacia esta hermandad.

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Llega el turno de capirotes verdes que pronto serán historia, pues tornarán a burdeos. Ajustada salida de la Virgen de las Penas, y el trono es subido a hombros a los sones de la marcha que el Maestro Panteón dedicase a esta bella Dolorosa.

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El sol se hace presente en la Tribuna de los Pobres mientras la Virgen de las Penas se mece con "Reina de Triana". Y después llega el turno de una abarrotada calle Nueva que espera el buen hacer de esta hermandad.

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Todas las hermandades salían a la calle con tres cuartos de hora de retraso. Las noticias eran buenas, todas saldrían. Mientras las Penas buscaba el recorrido oficial, la Estrella salía desde Santo Domingo.

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Estrenaba uniforme blanco tras su Cristo la Banda de Cornetas y Tambores de la Estrella. Y como es tradición, no podía faltar la representación de la Policía Local, hermanos honorarios de la corporación.

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Destacable fue la representación de nazarenos de Nueva Esperanza que durante parte del recorrido acompañaron a la hermandad de la Estrella, accediendo así a la amable invitación efectuada por la corporación perchelera.

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Parecía que el Martes Santo recuperaba cierta normalidad. La primera hermandad proveniente de la Victoria ya llegaba a Carretería. El colorido de los nazarenos del Rescate antecedía a Jesús Preso mientras Judas cobra por haber vendido a su Maestro.

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Hay que sacarle mayor partido a las agrupaciones musicales que vienen a Málaga. Hay que dejar atrás eso de que la banda toque y el trono vaya a lo suyo.

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Maravilloso el trono de la Virgen de Gracia, que pide a gritos ese palio gótico que la hermandad tiene en mente.

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Continúo el Martes Santo con la Sentencia, último Martes Santo como hermano mayor de Enrique Cristófol, quien tras Semana Santa dejó su cargo. Estampa clásica la que representa el Señor de la Sentencia, vestido en esta ocasión con la túnica burdeos que bordase Juan Rosen.

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Y no dejo de imaginármelo con túnica blanca y con esos sones de agrupación musical que años atrás sonaron tras la injusta Sentencia de Cristo.

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Nazarenos de capirote celeste iluminan el camino de María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos. Guillermo Briales dejó nuevamente muestra de su buen hacer con los encajes y alfileres.

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Marchaban pegadas las tres hermandades victorianas, y tras el manto de la Virgen del Rosario a prudencial distancia marchaban las plumas rojas de la banda de Fusionadas. Tras el Nazareno de los Pasos, "Lágrimas de San Pedro" que demostró su buen hacer y su entrega.

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La expectación crece ante la Virgen del Rocío, que estrenaba el techo de palio. La Novia de Málaga recibe por doquier el cariño de la gente, y camina hacia uno de los momentos álgidos de la noche, la Tribuna de los Pobres.

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Los retrasos aumentaban y se dejaban notar en el recorrido oficial. En Nueva Málaga, el Nazareno del Perdón y la Virgen de Nueva Esperanza fueron trasladados a su sede canónica en un concurrido Vía Crucis. Y en San Agustín la gente ya esperaba a las Penas y aún quedaba para que la cruz guía llegase a este punto del itinerario.

Noche de miradas a los relojes y pendientes de la radio. Más de una hora alcanzaba ya el retraso. La espera en San Agustín fue más larga que nunca, pero mereció la pena. Tras la parada delante de la representación de Pollinica, el trono del Señor de la Agonía se levanta, la gente calla, el incienso llena la calle y suena "Refúgiame". Emociones contenidas. Ni la torre de la Catedral quiere perdérselo.

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Después llega el turno de la Virgen de las Penas y suena "Caridad del Guadalquivir" delante del Museo Picasso, no fue suficiente y después la Banda de la Paz interpretó "Callejuela de la O". A algunos se nos quedó el cuerpo frío.

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La Estrella buscaba el Perchel tras haber dado el trono de la Virgen la doble curva a pulso. El reloj avanzaba y el retraso aumentaba.

A las 3 de la mañana se recogió las Penas. Aplausos de los hombres de trono del Cristo de la Agonía para la Banda de Cornetas y Tambores de la Esperanza, que habían disfrutado tras el que consideran su Cristo, muchos detalles, como quitarse la gorra de plato al pasar delante del Señor, así lo indica.

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El Rescate pone parejos los tronos en la plaza de la Merced, y el Rocío que sufrió todo el retraso pasa por la Cruz Verde corriendo, como suele hacerlo. Se acababa un Martes Santo que vería bien una reestructuración horaria. Un Martes Santo sin Nueva Esperanza en el que se dieron muestras de verdadera hermandad entre cofradías, ejemplo que debiera cundir para quien no dio muestra de ello.
Publicado por nazarenodelaO @ 0:01  | Málaga
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