Fue un viernes diferente en el centro urbano de la ciudad. Piteros anunciando romería, estandartes, medallas al cuello y una plaza de Aladro que desde ayer, con permiso del príncipe albanés Juan Pedro Aladro, se tuvo que llamar del Rocío. La hermandad jerezana salió ayer en una corta pero muy singular peregrinación para descubrir en las calles el principal emblema de los setenta y cinco años que cumple de existencia, la Virgen del Rocío, única y exclusivamente Ella para recordar las bodas de diamante. La cita fue a la una de la tarde.
Varios cientos de personas se agrupaban entorno al monumento cubierto con una bandera de Jerez a la espera de que la procesión que partió de Santo Domingo llegara hasta los mismo pies de la reja que protege a la Reina de las Marismas, una escultura en bronce de Francisco Parra que fue bendecida por el obispo diocesano, monseñor Del Río. Al calor del sol de las primeras horas de la tarde, el protocolo el acto fijó una presidencia en la que estuvieron la alcaldesa, Pilar Sánchez, el hermano mayor, Francisco Gómez, el director espiritual, fray Martín Aléxis González y el prelado.
Alrededor del monumento, los estandartes de algunas hermandades de penitencia y de gloria de la ciudad -pocas para lo que cabía esperar- así como los de las del Rocío de El Puerto, Sanlúcar y Arcos. También estuvieron representantes de la Matriz de Almonte y de la de Ronda.
No faltaron tampoco hermanos mayores, concejales de diferentes grupos políticos y sobre todo rocieros en general que quisieron ser testigos de un acto histórico. Comenzó con la lectura del Evangelio para seguidamente hacer uso de la palabra el prelado que hizo referencia al vínculo de Jerez con el Rocío en estos 75 años, "cuántos hogares y corazones han sentido la brisa de la Blanca Paloma, una brisa que purifica el interior. La Blanca Paloma es la que ayuda a mirar el mañana con esperanza", subrayando las raíces cristianas de esta tierra. "A María el pueblo la ha invocado durante siglos mirando siempre a la aldea del Rocío" dijo.
Con la letanía ‘Que la Virgen del Rocío bendiga a Jerez’, las peticiones y el Padre Nuestro fueron previos al descubrimiento del monumento, con la ayuda de una grúa que elevó la bandera que lo cubría, instante que fue acompañado de un fuerte aplauso y vivas a la Blanca Paloma. El hermano mayor no ocultó su satisfacción acordándose de los que ya no están pero que tanto hicieron por engrandecer la devoción rociera en la ciudad, del mismo modo que lo hizo la alcaldesa.
Doce mil kilos de mármol y bronce sustentan a la Reina de las Marismas en una tierra que ya va de romería pero que desde ahora y en el tránsito cotidiano tiene un rengue de oración ante la réplica en bronce de la Patrona de Almonte.
Diario de Jerez