domingo, 22 de abril de 2007
Hace pocos días me llegó una carta de una gran cofrade y amiga, alguien que tiene la suficiente delicadeza como para ver dentro de tanto conflicto cofrade las cosas buenas que nos rodean, para darse cuenta de las cosas que están hechas con el corazón. Como cristianos, convendría que buscáramos justicia. En el fondo, a los católicos-cofrades no vendría mal ser más cristianos de lo que somos.

En estos tiempos, en los que parece que estamos en una fiesta de cuervos, sorprende que alguien tenga esa sensibilidad, muy de agradecer. Gracias a la reflexión de esta amiga, me di cuenta de cuántas gracias debo dar a todos los que hacen posible el milagro de dar vida a Cristo y su Bendita Madre por las calles de nuestro querido Jerez.

Gracias a cuantos dejáis parte de vosotros mismos en las trabajaderas, gracias a cuantos en cada chicotá proclamáis públicamente que sois cristianos, gracias a los que en la medida de vuestras posibilidades entregáis el esfuerzo costalero a cambio de sentiros privilegiados cirineos de Cristo y María. Gracias especialmente a los que consiguieron con la mecía perfecta no derramar ni una gota del Cáliz del Señor, a los que me hicieron sentir uno más en tan poco tiempo y prendieron al Señor del duende más flamenco, a los que se entregaron por entero para que no perdamos la Esperanza en todo esto y para que a su Madre hasta las Lágrimas se le derramaran a compás.

A los que no pudieron ser en la Madrugá costaleros del Señor de la Vía Crucis y lo aceptaron por que Él lo quiso así. Y gracias a los que no dejaron que la Soledad pudiese con la pena de la Madre de Dios. Gracia a ti, Señor. Tú eres el último flotador de un barco que nunca acaba de hundirse. Gracias por darme la fe, porque cuando se tiene fe nunca se está solo. A veces hay que pedirle a Dios que nos ayude a quitarnos tanto Judas de encima, tanto odio, tanta envidia, tanta mentira. Y eso sólo se puede conseguir desde la fe. Gracias por regalarme el privilegio de ser lo que soy, de tener a los que me rodean y me dan tanto a cambio de nada, por dejarme ser el humilde lazarillo de la devoción de tanta gente. Bendito regalo más inmerecido.

Martín Gómez Moreno

Diario de Jerez
Publicado por nazarenodelaO @ 14:05  | Jerez
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