Magnífica era la ocasión que se nos presentaba el Sábado Santo de contemplar un acontecimiento tan relevante para el mundo cofrade como lo es una magna procesión de Santo Entierro, sobre todo en una localidad con tanta historia y patrimonio artístico a sus espaldas como lo es la histórica villa de Utrera.
Para poder realizar todo este despliegue de organizativo, la hermandad de la Vera+Cruz y Santo Entierro incluso había accedido a realizar un itinerario más corto del común, contemplando este solo el paso de la cofradía por la carrera oficial de la localidad (ampliada para la ocasión) y modificado sus horarios. Aún a pesar de ello, la lluvia que había estropeado ya tantos acontecimientos a lo largo de toda la Semana Santa pareció no querer dejar de ser menos en el magno acontecimiento. Afortunadamente y pese a algún pequeño retraso en las primeras salidas, no hizo acto de presencia el agua en Utrera, se corrigió el pequeño desajuste horario inicial y se dio todo un ejemplo de saber estar, amen de coordinar espléndidamente la gran cantidad de público y pasos asistentes al acto. A continuación un desglose de lo que se pudo disfrutar.
Nuestro Padre Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén
Realiza su estación de penitencia en la mañana del Domingo de Ramos, aún a pesar de pertenecer a la Hermandad de la Trinidad (Jueves Santo). El conjunto escultórico es obra reciente del imaginero Salvador Madroñal Valle.
Sagrada Oración de Ntro. Señor Jesucristo en el Huerto
Realiza su estación de penitencia en la tarde del Domingo de Ramos. Pertenece a la Hermandad de Jesús de la Verea. El misterio es anónimo y llegó a la hermandad en 1917, aunque bien pudiéramos estar hablando de una obra de finales del siglo XIX.
Nuestro Padre Jesús Redentor Cautivo
Realiza su estación de penitencia en la noche del Jueves Santo utrerano. Es cofradía de silencio. La imagen es obra del imaginero canario José Paz Vélez, recordándonos poderosamente la efigie de Jesús Cautivo en el Abandono de sus Discípulos de la sevillana corporación de Santa Genoveva, aunque con unos rasgos más dolientes y amargos en este caso, así como un trabajo quizá más notorio y expresivo.
Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna
Imagen perteneciente a la corporación organizadora del Santo Entierro Magno, procesiona en la tarde-noche del Viernes Santo. Procesiona sobre el antiguo paso de misterio (de enormes dimensiones) de la Hermandad de la Esperanza de Triana. El misterio es obra de Antonio Castillo Lastrucci (1927) siendo uno de sus primeros trabajos.
Pero la joya del conjunto es el titular, obra atribuida al taller de Roldán a mediados del siglo XVII, aunque a quien estas líneas escribe, dadas las características de la anatomía, sudario y rasgos del rostro, le parece esta atribución adelantada temporalmente pues la magnífica talla bien parece ser obra anónima ejecutada con anterioridad, bien a fines del siglo XVI, principios del XVII.
Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna
Joya escultórica perteneciente a la Hermandad de los Aceituneros, pasa por ser una de las mejores tallas de Cristo no crucificado de la provincia, junto a la Coronación de Espinas de Carmona y procesiona el Miércoles Santo.
La imagen, sublime, se atribuye tradicionalmente a las gubias de Francisco Antonio Ruiz Gijón en el siglo XVII, aunque recientemente se viene atribuyendo a Benito Hita y Castillo (poco conocido más allá de su San Juan para la sevillana Hermandad de la Amargura, a pesar de tener otras obras interesantes y mucho por ser descubierto) ya en el siglo XVIII, quizá aproximación más acertada. Saliera de las manos de quien saliera, es obra cumbre absoluta y monumento utrerano del que estar orgulloso y al cual desde estas líneas, animo a visitar y orar en directo.
Nuestro Padre Jesús Nazareno
Conocido también como Jesús de la Verea, procesiona en la mañana del Viernes Santo. Esta talla de enorme devoción pasa pro ser una de las imágenes de nazareno más antiguas de la provincia, no en balde es talla manierista. Es obra documentada de Marcos Cabrera (Expiración del Museo sevillana) en 1597.
Otra joya más (si no llevamos ya bastantes) del patrimonio utrerano. Presenta lágrimas surcando su rostro y sus arcaicos y bellos rasgos han sobrevivido al tiempo y las reformas sufridas a lo largo de la historia (como la sustitución de la cabellera natural y el cuerpo primitivo, así como aplicación de nueva policromía), mostrándosenos arrebatador. Le acompaña Cirineo obra de Manuel Escamilla (uno de los restauradores del titular) en el siglo XIX.
Santísimo Cristo del Perdón
Pertenece a la Hermandad de Muchachos de Consolación. Joyas tiene muchas Utrera para orlarse como ya hemos ido viendo y ésta será una más que debamos sumar. La magnífica talla, de enormes dimensiones (artísticas y físicas) es obra anónima manierista de finales del siglo XVI y de factura muy apolínea. Fue restaurada en fechas recientes por Berlanga de Ávila, quien realizó el INRI de la cruz. Procesiona el Lunes Santo.
Santísimo Cristo del Amor
Pertenece a la hermandad de los Estudiantes, de salesiana vinculación y representa el momento posterior a la Sagrada Lanzada de Nuestro Señor. El titular es obra de José Pérez Conde (1960) inspirado claramente en el mesino crucificado de la Buena Muerte sevillano, siendo la Magdalena y Longinos que lo acompañan sobre el gran paso de misterio de Sebastián Martínez Zayas 2004. Procesiona el Martes Santo.
Santísimo Cristo de la Buena Muerte
Titular cristífero de la corporación de los Gitanos. Procesiona en la Madrugada entre numeroso gentío. Es obra anónima de principios del siglo XVII cercana al circulo de Francisco de Ocampo, muy restaurada y retocada durante los siglos, siendo la más notoria de las intervenciones en el siglo XX para asimilarla a los rasgos de la raza calé. Esto ha tergiversado notablemente los valores primigenios de la obra, que recuerda notoriamente (abstrayéndose de las numerosas reformas sufridas que han aplanado los valores de la imagen) al crucificado de la Salud de la sevillana Hermandad de la Carretería. Aún así sigue siendo una talla de notorio valor artístico y ha sido restaurado recientemente por Juan Manuel Miñarro en un intento de recuperar parte de sus valores primigenios.
Santísimo Cristo de los Afligidos
Pertenece a la populosa corporación de la Trinidad. Procesiona el Jueves Santo. El crucificado es obra anónima del siglo XVII atribuible a la escuela montañesina, bien a uno de los seguidores del maestro de Alcalá la Real, bien a un admirador posterior de su obra. Presenta notorio parecido con el crucificado de idéntica atribución que se encuentra en la sevillana Parroquia de San Lorenzo, al igual que al que podemos contemplar cerca de la entrada del templo de los Terceros también en la capital hispalense.
No obstante también ha sido atribuida a José Montes de Oca en el siglo XVIII. Ha sufrido también notablemente los avatares de los siglos, así como el grave incendio que en la década de los sesenta solo dejó íntegros cabeza y brazos, reconstruyéndose el resto de la talla.
Cristo de la Caridad en su Sagrado Descendimiento y María Santísima de la Piedad en su Quinta Angustia
Procesiona el Domingo de Ramos. El sobrecogedor y magnífico conjunto de la Virgen de la Piedad con el Hijo muerto en los brazos es obra anónima atribuible a la escuela granadina en el siglo XVII.
De muy reciente incorporación son las tallas de María Magdalena y San Juan obras del sevillano Juan Ventura, así como reciente fue también la incorporación de cornetas y tambores tras el paso, que siempre se vio acompañado por música de capilla. Harto prescindibles se antojan estas recientes incorporaciones.
Santo Entierro de Cristo
Pertenece a la corporación de la Vera+Cruz y procesiona habitualmente el Sábado Santo (el Viernes lo hace el Atado a la Columna que también pertenece a la corporación). La imagen es obra reciente (2004) de Manuel Martín Nieto y procesiona en el interior de una urna de plata, nácar y carey.
La imagen del yacente recuerda poderosamente la factura de algunas tallas cristíferas de Navarro Arteaga y vino a sustituir al anterior titular de Talleres Olot. La urna procesiona rodeada por una cohorte de soldados romanos.
Nuestra Señora de los Dolores
Pertenece a la Hermandad de la Vera+Cruz y procesiona Viernes Santo (acompañando al Atado a la Columna) y Sábado Santo (acompañando al Santo Entierro de Cristo). Ambos días procesiona bajo palios distintos, con atavíos diferentes, así como diferentes son los juegos de manos que exhibe: separadas el viernes, juntas en oración el Sábado. Es una antigua talla anónima completamente remodelada por Antonio Castillo Lastrucci, quien la dota de sus rasgos actuales. Curioso y estremecedor el seco y fuerte sonido que se hace audible al entrechocar su palio azabache del sábado santo contra los varales.
No quiero acabar estas líneas sin reseñar la presencia en el cortejo tras la cruz de guía de los cofrades de la nueva Hermandad del Cristo de los Milagros, estreno de la Semana Santa de la localidad este año. Realizaron su salida el Viernes Santo portando a su crucificado titular en andas y no pudieron participar más activamente en el cortejo al no poseer desgraciadamente un paso procesional, imponderable que evitó esta estampa histórica en un año tan inolvidable e importante para sus hermanos. Reseñar sus dos imágenes titulares: Santo Cristo de los Milagros, crucificado de escuela granadina de fines del siglo XVI; María Santísima de la Concepción, bella talla de dolorosa arrodillada y con las manos orantes de también antigua factura.
Enhorabuena a Utrera por semejante esfuerzo de organización y por la celeridad de las recogidas tras el desarrollo de la procesión magna, realizadas con una seriedad y presteza encomiables. Que a todos nos protejan dos tallas que nos e me debe olvidar mencionar, como lo son su patrón, el Santísimo Cristo de Santiago de factura gótica tardía ejecutada alrededor del siglo XV y de enorme valor, y la no menos importante y antiquísima talla (de al menos el siglo XIV) de la patrona de la villa, Consolación Coronada cuya enorme devoción (y bien lo sabe este alcalareño) traspasa las fronteras de Utrera y alcanza muchísimos rincones de la provincia. Que nos amparen y nos den hálito y fuerzas para poder contemplar el próximo Santo Entierro Magno de la no menos magna villa utrerana.
Rogelio Rubio Segura