Jornada de contrastes. Un inoportuno aguacero a media tarde hizo desistir a la hermandad del Descendimiento de realizar su estación de penitencia. No las tenían todas consigo y hasta llegar a la otra orilla no tienen donde protegerse, así que este año el Campo de la Verdad vivió un triste Viernes Santo.
Las demás hermandades habían pedido tiempo, y la buena noticia saltó en Santiago, la Soledad haría su estación de penitencia. Estrenaba sus nuevos arboreos. Más de un centenar de nazarenos acompañaban a esta bellísima Dolorosa.
Dolores decidió no salir, y fueron muchos los fieles y devotos que fueron a Capuchinos a mostrar su devoción a la que es Señora de Córdoba. En cambio en la Compañía había buena nueva. El Sepulcro salía a la calle. Se estrenaba el nuevo paso del Santo Sepulcro, una enorme obra de arte que llamó la atención de propios y extraños. Cuida tanto los detalles esta corporación que el Señor no llevo flor alguna en su paso. Habían pensado en colocar las cuatro jarras con iris morado, pero al montarlo comprobaron que no era el exorno más adecuado para el nuevo paso, por lo que decidieron que no llevase flor alguna hasta encuentren la flor adecuada.
La Virgen del Desconsuelo más que nunca recibía el ánimo de unos fieles tristes por como había transcurrido toda la semana. Preciosa como siempre. Era Viernes Santo, aunque la semana había sido muy extraña.
Para completar la jornada la Expiración también salió a las calles. Todo se había consumado , la Semana Santa apenas se había podido disfrutar y ya se nos iba de entre las manos. Tan guapa como siempre, la Virgen del Rosario fue el broche que cerró este Viernes Santo.
Fotografías de Andrés Fresno Zamora.